El 26 de julio comienzan los Juegos Olímpicos y la ministra de deportes de Francia, Amelie Oudea-Castera, confirmó que ninguna de las deportistas que representen al país y sean musulmanas podrán usar el hiyab. Este último es un velo que cubre la cabeza y cuello de las mujeres pertenecientes a esa religión.
A pesar de las constantes protestas de distintos organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la decisión del país no se modificó.
Aunque la ley francesa señala que el Estado tiene que mantenerse neutral en asuntos religiosos y garantizar a los ciudadanos la libre práctica de su religión en privado, se prohíbe en determinados contextos como este.
Sin embargo, el Comité Olímpico Internacional sí permitirá que lo lleven puesto dentro de la Villa Olímpica.







