Javier Milei encabezará el acto en Tucumán con apenas un puñado de mandatarios provinciales, en medio de un clima de creciente confrontación con las provincias.
La vigilia por un nuevo aniversario del 9 de Julio encuentra al presidente Javier Milei en Tucumán con una escena política muy diferente a la de hace un año. En 2024, el PactodeMayo había reunido a la mayoría de los gobernadores en un gesto de respaldo que facilitó la aprobación de leyes clave en el Congreso. Hoy, solo una minoría confirmó su presencia en el acto oficial, reflejo de un vínculo cada vez más deteriorado entre la Casa Rosada y las provincias.
Durante las últimas semanas, los jefes provinciales, incluso aquellos con afinidad política con el Gobierno, endurecieron su postura y presentaron proyectos en el Senado para redistribuir el impuesto a los combustibles y los Aportes del Tesoro Nacional (ATN). La iniciativa busca paliar la pérdida de ingresos generada por la recesión económica. En paralelo, crece la presión sobre el Congreso para que se trate una actualización de las jubilaciones, a pesar de la promesa del oficialismo de vetar cualquier medida que altere el programa fiscal.
El clima de tensión se vio agravado por la falta de respuestas concretas desde el Ejecutivo. Aunque se cursaron invitaciones formales para la ceremonia patria, los contactos entre Nación y las provincias han sido escasos. Figuras clave como Guillermo Francos o Lisandro Catalán no retomaron el diálogo en forma activa, mientras que algunos gobernadores se mostraron sorprendidos por ciertos gestos políticos, como la reciente reunión de Gustavo Sáenz con Karina Milei y Eduardo Menem en Casa Rosada.
Los reclamos de las provincias no se limitan al plano institucional: varios gobernadores expresaron públicamente su malestar por la eliminación de fondos fiduciarios y por lo que consideran un trato desigual en la distribución de recursos. La posibilidad de que las iniciativas provinciales avancen sin el aval de Nación preocupa al oficialismo, que enfrenta un escenario parlamentario frágil, sin garantías de mantener su capacidad de veto.
La desconexión entre el Gobierno nacional y las provincias se acentuó en los últimos meses. Mientras Milei reduce al mínimo su contacto con los mandatarios, estos consolidan alianzas para hacer valer sus demandas. La vigilia de esta noche será mucho más que un acto simbólico: marcará el termómetro real de una relación institucional que atraviesa su momento más crítico.







