Un informe nacional basado en las pruebas Aprender reveló que el 49% de los alumnos chaqueños de sexto grado manifestó haberse sentido discriminado en la escuela, ubicando a la provincia al tope del ranking nacional. La cifra supera ampliamente el promedio del país, que se sitúa en el 36%, y expone un serio problema de convivencia escolar en las aulas primarias.
El estudio, elaborado a partir de encuestas a estudiantes de todo el país, también indica que el 63% de los alumnos de Chaco vivió alguna forma de agresión, ya sea de manera presencial o a través de redes sociales. Además, el 56% aseguró haber presenciado hechos de violencia entre compañeros durante el último año.
Entre las formas de maltrato más comunes se destacan las burlas, amenazas, mentiras, golpes y robos, mientras que los motivos más frecuentes de discriminación fueron el aspecto físico, los intereses personales y la identidad de género. En un dato revelador, un 34% de los estudiantes reconoció haber agredido a otro compañero, lo que evidencia la complejidad del fenómeno y la naturalización de ciertas prácticas de exclusión y violencia.
Pese a este escenario, el informe también muestra que la mayoría de los alumnos afirma tener redes de contención en la escuela: el 99% dice tener amigos, el 94% se lleva bien con sus docentes y más del 90% señala sentirse acompañado. Sin embargo, más de la mitad admite haberse sentido fuera de lugar o excluido en algún momento.
El estudio advierte que las respuestas institucionales frente a estos casos suelen ser limitadas. Las intervenciones más frecuentes provienen de docentes o directivos, pero en muchos casos se reducen a notificaciones a las familias, sin un abordaje profundo de las causas. La falta de formación docente en materia de convivencia escolar y la ausencia de programas preventivos agravan el problema.
Entre las recomendaciones, el informe propone implementar estrategias integrales que incluyan el desarrollo de habilidades socioemocionales, la educación en valores, el trabajo colaborativo y la resolución pacífica de conflictos. Los especialistas sostienen que estas herramientas deberían incorporarse de forma sistemática al diseño curricular, algo que hoy no ocurre en la mayoría de las escuelas primarias del país.







