En la tercera audiencia del juicio por los Cuadernos, el tribunal repasó fragmentos de la declaración de Ernesto Clarens, imputado colaborador, considerada clave para reconstruir el presunto esquema ilegal vinculado a la obra pública. La audiencia, realizada de manera virtual, se extendió por más de cuatro horas.
Según el testimonio de Clarens, ingresó al circuito en 2005 tras un llamado de Carlos Wagner, entonces presidente de la Cámara de la Construcción, en un encuentro en la Cámara Argentina de Empresas Viales (“Camarita”). Allí, Wagner le indicó que el Gobierno nacional había decidido obtener fondos de la obra pública y que debía asegurarse de que llegaran al Secretario de Obra Pública, José López, o a quien él indicara.
Clarens afirmó que, en ese esquema, para Kirchner él era el financista de Báez, y que fue a partir de esa función que fue incorporado. Detalló que Báez y López le facilitaron el contacto de Daniel Muñoz, con quien coordinó los primeros encuentros.
El imputado explicó que la operación se sostenía con entregas semanales equivalentes al 10% de los certificados de obra. Las empresas le dejaban el dinero en pesos con anotaciones sobre el monto y concepto, y su tarea consistía en cambiar los pesos por dólares en el mercado informal.
Uno de los pasajes más destacados de su declaración fue la mención directa a Cristina Kirchner. Según Clarens, José López le indicó que la entonces presidenta había ordenado adjudicar una obra en el sur a Cristóbal López, relacionada con un tramo de la Ruta 40, y que debía notificar a quienes habían comprado el pliego que se apartaran o acompañaran.







