El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó el decreto del indulto de Navidad, una medida que permite perdonar o reducir penas a personas privadas de la libertad que cumplan ciertos requisitos. Sin embargo, el beneficio no alcanzará a quienes fueron condenados por tentativa de golpe de Estado.
Según publicó el Diario Oficial, el decreto deja expresamente fuera a los detenidos que participaron en los hechos de enero de 2023, cuando simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro invadieron y causaron destrozos en las sedes de los tres poderes del Estado en Brasilia. Estos episodios fueron considerados por el Supremo Tribunal Federal como un intento de quebrar el orden democrático.
El indulto podrá aplicarse, entre otros casos, a personas condenadas a penas de hasta ocho años o que ya hayan cumplido al menos una quinta parte de su condena. No obstante, la norma excluye delitos considerados graves, como los atentados contra el Estado democrático de derecho, el abuso de autoridad, el narcotráfico y los delitos sexuales.
Tampoco podrán acceder al beneficio quienes hayan colaborado con la Justicia mediante la delación premiada, integrantes de organizaciones criminales ni personas alojadas en cárceles de máxima seguridad.
En cambio, el decreto contempla perdones por razones humanitarias. Estos incluyen a personas con discapacidades severas, enfermedades graves o terminales, mujeres con embarazos de alto riesgo y personas con trastornos del espectro autista en su forma más severa.
Además, podrán ser beneficiados mayores de 60 años, madres o padres que estén a cargo de hijos con enfermedades graves o discapacidades, y personas consideradas esenciales para el cuidado de familiares dependientes.
El indulto presidencial es una facultad exclusiva del jefe de Estado brasileño y puede otorgarse una vez por año, de acuerdo con lo que establece la Constitución.







