El municipio de Mburucuyá, en la provincia de Corrientes, atraviesa una crítica situación económica y financiera, que llevó al intendente Edgar Galarza Florentín a tomar una medida poco habitual: reducirse su propio salario en casi un 60% como parte de las acciones para enfrentar la emergencia presupuestaria y priorizar el pago de salarios municipales.
Galarza Florentín, quien asumió como jefe comunal el 10 de diciembre de 2025, pasó de percibir $1.500.000 mensuales a unos $619.157 tras aplicar la rebaja, decisión que busca liberar recursos para garantizar el pago de sueldos atrasados y sostener servicios básicos para la comunidad.
La medida se da en el marco de una situación de emergencia económica municipal, producto de un severo desorden financiero heredado de la gestión anterior, que incluyó aumentos desproporcionados de partidas de personal y recortes en áreas esenciales como obras públicas y maquinarias.
Además de reducir su salario, el intendente convocó al Concejo Deliberante a sesionar para la declaración formal de la emergencia económica, un paso clave para implementar un paquete de medidas destinadas a estabilizar las finanzas del municipio.
Desde el equipo municipal informaron que, tras las primeras acciones de ordenamiento, se está normalizando el pago de sueldos de diciembre para la mayoría de los trabajadores y se espera completar la regularización de haberes durante la semana.
La reducida remuneración del intendente fue presentada no solo como un gesto de austeridad, sino también como un compromiso político y social con los vecinos en un contexto de dificultades económicas, marcado por la necesidad de priorizar recursos ante la falta de liquidez municipal.







