La justicia francesa allanó este martes las oficinas de la red social X (antes Twitter) en París y citó a declarar a su propietario, Elon Musk, como parte de una investigación judicial que apunta a una posible injerencia política y generación de deepfakes sexuales con inteligencia artificial, informaron fuentes oficiales.
El proceso se inició a principios de 2025 y está a cargo de la Fiscalía de París, junto con la Dirección General de la Gendarmería Nacional (DGGN). El objetivo oficial del registro fue recabar pruebas sobre el funcionamiento interno de la plataforma y sus sistemas algorítmicos.
Fecha de comparecencia y figura legal
Las autoridades enviaron citaciones formales para que Musk y la exdirectora general de X, Linda Yaccarino, comparezcan en la capital francesa el 20 de abril de 2026, bajo la figura de audición voluntaria —un procedimiento que no implica arresto, pero sí la obligación de presentarse ante la justicia.
Presuntas irregularidades investigadas
Según el Ministerio Público francés, la causa original buscaba determinar si la plataforma podía haber permitido manipulación algorítmica que afecta el debate democrático, pero con el tiempo se amplió a otras acusaciones más serias. Entre ellas se investigan:
- La supuesta generación y difusión de “deepfakes” de carácter sexual por parte del chatbot de inteligencia artificial de X, Grok.
- Posible compromiso con la difusión de contenido sexual explícito sin consentimiento.
- Posibles implicancias en la difusión de contenidos negacionistas o manipulados.
Reacción de Musk y de la empresa
En su cuenta en X, Musk calificó la investigación como un “ataque político” y aseguró que las autoridades deberían centrar sus esfuerzos en perseguir a criminales sexuales en lugar de enfocarse en la plataforma. X, por su parte, afirmó que las acusaciones son “infundadas” y negó categóricamente cualquier irregularidad en su funcionamiento.
Contexto internacional
Este procedimiento judicial en Francia se enmarca en un contexto de creciente escrutinio global sobre el uso de inteligencia artificial y el funcionamiento de las grandes plataformas digitales. Organismos reguladores en el Reino Unido y la Unión Europea también investigan a X y a las compañías vinculadas a Musk por posibles violaciones a la protección de datos, diseminación de contenidos dañinos y fallas en los mecanismos de control sobre deepfakes y otros contenidos nocivos.







