El Banco Mundial estimó que la economía de Argentina crecerá 3,6 % en 2026, una expansión significativa en comparación con el bajo dinamismo previsto para gran parte de América Latina y el Caribe, y al mismo tiempo advirtió sobre costos y distorsiones del régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego, que calificó como un caso de política pública fallida con un fuerte impacto fiscal.
La proyección forma parte del informe semestral “Panorama Económico de América Latina y el Caribe”, en el que el organismo multilateral ubicó a Argentina como “la única excepción” en una región que podría crecer en promedio alrededor del 2,1 % este año. Según el documento, el país también podría expandir su economía un 3,7 % en 2027 tras más de una década de estancamiento económico.
Factores que impulsan el crecimiento
El Banco Mundial atribuyó este repunte a un giro en la política económica, centrado en un ajuste fiscal profundo, que permitió que Argentina pasara de un déficit significativo en 2023 a un superávit primario y financiero. Este resultado se alcanzó mediante recortes del gasto público, reducción de ineficiencias administrativas y la eliminación de subsidios energéticos a sectores de mayores ingresos, según el informe.
En el informe también se destacó la caída del riesgo soberano, indicador que refleja la percepción de los mercados internacionales sobre el riesgo de invertir en un país. Según el organismo, el diferencial del EMBI, una referencia internacional, descendió desde promedios superiores a los 2.200 puntos básicos en 2022‑2023 a menos de 600 proyectados para marzo de 2026, lo que sugiere una mejora en la confianza de los inversores.
El documento menciona además otros factores que apuntalan la recuperación, como el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), acuerdos internacionales considerados como “anclas externas” —como entendimientos con Estados Unidos sobre minerales críticos y la ratificación del pacto entre el Mercosur y la Unión Europea—, que han colaborado con la confianza de los mercados.
Advertencia por Tierra del Fuego
A pesar de las expectativas de crecimiento, el Banco Mundial dedicó un apartado especial al régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego, instaurado en 1972 con el objetivo de fomentar la población y el empleo en la isla a través de exenciones fiscales y beneficios comerciales. El organismo calificó ese esquema como “una política industrial fallida”, señalando que ha generado un costo fiscal de alrededor de US$ 1.070 millones anuales sin mejoras significativas en productividad o tecnología.
Entre las principales críticas, el informe subraya que las exenciones arancelarias a las importaciones y un crédito fiscal sobre el IVA no han incentivado la innovación ni la producción con valor agregado local, promoviendo en cambio la importación de insumos sin impuestos para su reventa en el continente con fines de capturar beneficios fiscales. Esto ha mantenido a las empresas radicadas en la isla dependientes de las transferencias estatales, en lugar de depender de aumentos en productividad o capacidad tecnológica.
El organismo también advirtió sobre la extensión del régimen hasta 2038 sin condiciones de desempeño ni un esquema de salida, lo que podría propiciar incentivos perversos y alejar los objetivos iniciales de desarrollo productivo. En ese sentido, recomendó que las políticas industriales incluyan mecanismos de evaluación periódica, metas claras y un enfoque que combine incentivos y desincentivos en función de resultados concretos.
Perspectivas y riesgos
El informe del Banco Mundial también señaló varios riesgos que persisten para la economía argentina, entre ellos que el Banco Central mantiene reservas netas negativas y que el acceso al financiamiento externo sigue limitado, lo que podría generar necesidades de financiamiento importantes. Asimismo, destacó que el crédito al sector privado se ubica alrededor del 15 % del PBI, uno de los niveles más bajos de la región, lo que condiciona la expansión de empresas y la inversión interna.
Aunque el pronóstico de crecimiento para Argentina está por encima del promedio regional, la incertidumbre global y los desafíos estructurales internos, como la productividad y la inclusión financiera, seguirán siendo factores clave para consolidar un crecimiento sostenible a mediano y largo plazo.







