El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a cuestionar la transparencia de las recientes elecciones presidenciales y afirmó que cuenta con pruebas que sustentarían la existencia de posibles irregularidades en el proceso electoral. El mandatario aseguró que presentará la documentación ante las autoridades competentes para que sea investigada.
Según expuso a través de sus redes sociales y declaraciones públicas, las presuntas anomalías estarían relacionadas con modificaciones en el software electoral, cambios en el censo de votantes y variaciones en la cantidad de mesas de votación registradas días antes de los comicios.
Petro sostuvo que el sistema informático utilizado para el proceso electoral habría sido modificado en dos oportunidades el 26 de mayo, pocos días antes de la primera vuelta presidencial. Además, aseguró que el número de ciudadanos habilitados para votar se incrementó significativamente respecto del padrón inicialmente informado.
Otro de los puntos planteados por el mandatario se refiere al comportamiento de determinadas mesas electorales. Según indicó, existen alrededor de 5.300 mesas con una cantidad de sufragios superior a la capacidad de votación que, según sus cálculos, podría registrarse durante la jornada electoral. Petro afirmó que en algunas de ellas se contabilizaron más de 700 votos, situación que considera necesario investigar.
Las denuncias se producen luego de la primera vuelta presidencial celebrada el 31 de mayo, en la que el candidato Abelardo de la Espriella obtuvo el primer lugar y avanzó al balotaje junto al candidato oficialista Iván Cepeda. La diferencia entre ambos candidatos abrió una fuerte disputa política de cara a la segunda vuelta prevista para el 21 de junio.
Frente a las acusaciones, la Registraduría Nacional del Estado Civil informó que el escrutinio realizado por los jueces de la República alcanzó un avance del 99,98% y aseguró que no se detectaron novedades que alteren la validez del proceso. El organismo también destacó que existe una coincidencia superior al 99,9% entre los resultados del preconteo y el escrutinio oficial.
La controversia generó nuevas tensiones en el escenario político colombiano. Mientras sectores cercanos al Gobierno respaldan la necesidad de revisar las denuncias, dirigentes opositores y aliados de De la Espriella rechazaron las acusaciones y defendieron la legitimidad de los resultados electorales.
En medio de la creciente polarización, las autoridades electorales insistieron en que el proceso continúa desarrollándose bajo los mecanismos de control establecidos por la legislación colombiana, mientras se espera que las denuncias presentadas por el presidente sean evaluadas por los organismos correspondientes.







