El plan contempla la incorporación de más de 700 MW de almacenamiento energético y una inversión estimada en US$700 millones. Entre las zonas beneficiadas se encuentran el NEA Chaco-Formosa y el corredor NEA Misiones-Corrientes.
El Gobierno nacional avanzó con un nuevo paso para fortalecer el sistema eléctrico argentino mediante la adjudicación de proyectos destinados a incorporar capacidad de almacenamiento de energía y mejorar la respuesta de la red ante los momentos de mayor demanda.
A través de la Resolución 155, publicada en el Boletín Oficial, la Secretaría de Energía adjudicó proyectos que permitirán almacenar más de 700 MW de potencia, distribuidos en siete regiones estratégicas del país. La iniciativa contempla una inversión estimada cercana a los US$700 millones y busca reducir el riesgo de interrupciones del suministro eléctrico durante los picos de consumo.
Los sistemas de almacenamiento estarán ubicados en nodos considerados críticos del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), con presencia en la provincia de Buenos Aires, el NOA, el NEA Chaco-Formosa, el NEA Misiones-Corrientes, el Litoral Entre Ríos, el Litoral Santa Fe y La Pampa.
Tecnología para garantizar mayor estabilidad energética
Los proyectos adjudicados corresponden a centrales de almacenamiento mediante baterías, una tecnología que permite acumular energía en momentos de menor demanda y utilizarla cuando el sistema requiere mayor capacidad de respuesta.
Desde el Gobierno explicaron que estas obras apuntan a mejorar la confiabilidad del sistema eléctrico, aportar reservas rápidas y atender situaciones críticas en regiones donde la infraestructura actual puede presentar limitaciones ante aumentos extraordinarios del consumo.
La convocatoria, denominada AlmaSADI, había establecido como objetivo incorporar 700 MW de capacidad de almacenamiento. El proceso recibió numerosas propuestas de empresas nacionales e internacionales interesadas en participar del desarrollo de esta nueva infraestructura energética.
Impacto para el Nordeste argentino
Dentro del esquema definido por la Secretaría de Energía, las regiones del NEA tendrán un rol central, ya que se contemplan instalaciones en los nodos Chaco-Formosa y Misiones-Corrientes.
Estas obras buscan brindar mayor respaldo al abastecimiento eléctrico regional, especialmente durante los períodos de temperaturas extremas, cuando aumenta significativamente la demanda por el uso de equipos de climatización y otros sistemas de consumo intensivo.
Para las provincias del Nordeste, la incorporación de almacenamiento energético representa una herramienta estratégica para acompañar el crecimiento de la demanda, mejorar la estabilidad del servicio y reducir la posibilidad de cortes asociados a restricciones del sistema.
Una nueva etapa en la infraestructura eléctrica
La adjudicación forma parte de una estrategia nacional orientada a modernizar el sistema eléctrico y complementar las obras tradicionales de generación y transporte con nuevas tecnologías.
El objetivo oficial es avanzar hacia una red más flexible y preparada para responder a escenarios de alta exigencia, fortaleciendo la seguridad energética y acompañando el desarrollo productivo de las distintas regiones del país.







