El gobierno de Estados Unidos anunció este lunes una nueva serie de sanciones económicas contra organismos estatales y empresas vinculadas al gobierno cubano. Las medidas también alcanzan a las milicias populares y a las llamadas Brigadas de Respuesta Rápida, a las que Washington acusa de actuar como herramientas de represión.
Según informó el Departamento de Estado, las sanciones apuntan a sectores considerados clave dentro de la estructura política y económica de la isla. Entre los organismos alcanzados figuran el Ministerio de Turismo, la Asociación de Combatientes de la Revolución y varias empresas dedicadas al comercio y a la importación y exportación de combustibles. También fue incluida la corporación Antex.
Como consecuencia de estas medidas, las entidades sancionadas tendrán bloqueados los bienes que posean en territorio estadounidense y no podrán realizar operaciones comerciales ni acceder al sistema financiero de Estados Unidos.
Varias de las empresas alcanzadas mantienen vínculos con el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas cubanas que administra buena parte de la actividad económica del país. Ese grupo ya había sido sancionado anteriormente por la administración estadounidense.
El Departamento del Tesoro aclaró que las nuevas restricciones no buscan perjudicar a personas o empresas extranjeras que mantengan operaciones comerciales permitidas con las entidades sancionadas, aunque recomendó a quienes puedan verse alcanzados consultar con la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) para regularizar su situación.
Las sanciones forman parte de la política de presión económica impulsada por el presidente Donald Trump desde comienzos de este año. Entre las medidas ya aplicadas figura un endurecimiento de las restricciones sobre el sector energético cubano, en un contexto de profunda crisis económica y dificultades para el abastecimiento de combustible en la isla.
Al referirse a la decisión, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que Estados Unidos continuará utilizando distintas herramientas para enfrentar lo que calificó como amenazas a la seguridad nacional y para promover cambios políticos y económicos en Cuba. Sus declaraciones coincidieron con el quinto aniversario de las protestas masivas registradas en la isla el 11 de julio de 2021.







