Resistencia ya vive a pleno una nueva edición de la Bienal Internacional de Escultura. Tras el acto inaugural, los artistas comenzaron este sábado a trabajar sobre los bloques de mármol travertino y acero inoxidable que, durante los próximos días, se transformarán en las nuevas obras que pasarán a integrar el patrimonio artístico de la capital chaqueña.
El predio del Parque 2 de Febrero volvió a convertirse en un gran taller a cielo abierto, donde vecinos, turistas y amantes del arte pueden seguir de cerca el proceso creativo de los escultores, dialogar con ellos y observar cómo cada pieza cobra vida a partir de los primeros cortes y trazos.
La edición 2026 reúne a diez escultores seleccionados entre 439 postulaciones provenientes de 70 países. Los artistas representan a Argentina, Bielorrusia, Bulgaria, Chile, España, Italia, Polonia, Turquía, Ucrania y Uzbekistán, quienes competirán en el tradicional Certamen Internacional de Escultura. A ellos se suman siete escultores invitados que participan del Décimo Encuentro de Escultores Invitados, ampliando la propuesta artística de esta edición.
Durante nueve jornadas, el público podrá recorrer el predio y observar en tiempo real el desarrollo de cada obra, una de las características que distingue a la Bienal del Chaco y la posiciona entre los encuentros de escultura a cielo abierto más importantes del mundo. Al finalizar el certamen, las esculturas serán incorporadas al patrimonio cultural de Resistencia, reconocida internacionalmente como la Ciudad de las Esculturas.
Además del concurso internacional, la Bienal ofrece una amplia agenda de actividades culturales, académicas y recreativas con acceso libre y gratuito. Espectáculos musicales, teatro, danza, propuestas gastronómicas, ferias, espacios de formación y congresos forman parte de una programación que se extenderá hasta el 26 de julio y que convierte al evento en uno de los principales atractivos turísticos y culturales de las vacaciones de invierno.
Con los primeros golpes de cincel y el sonido de las herramientas sobre la piedra y el metal, comenzó el desafío artístico que volverá a dejar una huella permanente en la ciudad, reafirmando el espíritu que desde hace casi cuatro décadas identifica a Resistencia como un museo a cielo abierto y un punto de referencia para el arte contemporáneo internacional.










