La Casa Rosada busca acuerdos con mandatarios de la UCR y sus estructuras provinciales para reunir votos en el Congreso. La estrategia incluye a Leandro Zdero, Alfredo Cornejo, Juan Pablo Valdés y Maximiliano Pullaro, y combina la agenda legislativa con las negociaciones electorales de cara a 2027.
Luego de reabrir formalmente las conversaciones con el PRO, el Gobierno de Javier Milei aceleró las negociaciones con gobernadores radicales con el objetivo de consolidar una base de apoyo para sus principales reformas en el Congreso y, al mismo tiempo, avanzar en acuerdos electorales de cara a 2027.
La estrategia de la Casa Rosada presenta una diferencia respecto del esquema acordado con el PRO: el Ejecutivo no prevé conformar una mesa nacional de diálogo con las autoridades de la Unión Cívica Radical (UCR). En cambio, decidió negociar directamente con los gobernadores y con las estructuras políticas de cada provincia.
Según explicaron fuentes del Gobierno, la intención es avanzar distrito por distrito y, cuando sea necesario, mantener conversaciones individuales con legisladores que no respondan directamente a los mandatarios provinciales.
Los gobernadores radicales que busca sumar el Gobierno
Dentro de la estrategia oficial aparecen como principales interlocutores Leandro Zdero, en Chaco; Alfredo Cornejo, en Mendoza; Juan Pablo Valdés, en Corrientes; y Maximiliano Pullaro, en Santa Fe.
El Gobierno considera que los mandatarios provinciales cuentan con capacidad para ordenar a buena parte de sus legisladores y estructuras territoriales, por lo que busca cerrar acuerdos con ellos en lugar de esperar una posición unificada de la conducción nacional de la UCR.
El gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, por el momento queda fuera del núcleo principal de acuerdos que proyecta la Casa Rosada. En el oficialismo vinculan su posición con el espacio de Gerardo Morales y entienden que la negociación con ese distrito deberá desarrollarse por un canal diferente.
En el caso de Chaco, la negociación tiene además una dimensión electoral. El Gobierno pretende renovar el acuerdo con Zdero para 2027, mantener espacios propios dentro del armado provincial y, paralelamente, contar con el respaldo de los legisladores chaqueños a las reformas impulsadas a nivel nacional.
Qué proyectos busca aprobar Milei
Uno de los principales objetivos del oficialismo es conseguir respaldo para la suspensión de las PASO, una iniciativa que el Gobierno pretende llevar al Senado. Para alcanzar ese objetivo, la Casa Rosada apuesta a combinar los votos de sus senadores con apoyos de otros espacios provinciales y sectores del radicalismo.
La misma estrategia se aplica al Súper RIGI, que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados y continúa su tratamiento en el Senado. El oficialismo considera que los gobernadores y legisladores radicales serán determinantes para evitar nuevas dificultades parlamentarias.
También forman parte de las prioridades la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de Inocencia Fiscal. El Gobierno sostiene que cuenta con los votos para avanzar con ambas iniciativas en Diputados durante la sesión prevista para el 26 de agosto, aunque ya comenzó a trabajar en los respaldos que necesitará posteriormente en el Senado.
A ese paquete se suma la modificación del régimen de Zonas Frías, que busca reducir los subsidios a las tarifas de gas y que ya tiene media sanción de Diputados, pero enfrenta resistencias en la Cámara alta.
La negociación por las tarifas energéticas
En paralelo a la discusión legislativa, el Gobierno abrió conversaciones con los mandatarios del Norte Grande por el costo de la energía.
Diego Santilli y Luis Caputo encabezan parte de esos contactos, en los que se analiza la posibilidad de establecer un esquema diferencial de tarifas eléctricas para las denominadas zonas cálidas, debido al mayor consumo durante los meses de altas temperaturas.
La Casa Rosada considera que una respuesta a este reclamo podría facilitar la negociación en el Senado por el régimen de Zonas Frías. El planteo contempla revisar beneficios que el Ejecutivo considera mal focalizados y, al mismo tiempo, atender las demandas de las provincias que afrontan mayores costos energéticos por cuestiones climáticas.
Un acuerdo con dos objetivos: reformas y elecciones
La estrategia oficial busca hacer converger dos negociaciones que avanzan en paralelo: conseguir mayorías legislativas durante 2026 y construir acuerdos electorales para 2027.
Mientras que con el PRO la Casa Rosada abrió una mesa nacional de diálogo tras el acercamiento entre Karina Milei y Mauricio Macri, con la UCR optó por un mecanismo descentralizado, basado principalmente en los gobernadores y en acuerdos particulares con legisladores.
El objetivo de fondo es conformar una coalición parlamentaria lo suficientemente amplia como para aprobar las reformas económicas y electorales que Milei considera prioritarias antes de que el Congreso quede atravesado por la campaña electoral.
En ese escenario, el Gobierno busca reducir la dependencia de negociaciones de último momento y construir una base legislativa más estable que le permita avanzar con su agenda en los próximos meses.







