El Gobierno nacional aseguró que la futura Base Naval Integrada de Tierra del Fuego será financiada con recursos propios y descartó que Estados Unidos u otro país aporte dinero para su construcción. El presidente Javier Milei le pidió al ministro de Defensa, teniente Carlos Presti, que explique durante esta semana cómo se afrontará el costo de una obra estimada inicialmente en USD 300 millones.
El proyecto fue anunciado por Milei durante la cadena nacional del jueves, en la que también presentó medidas vinculadas con la protección de los intereses argentinos en el Atlántico Sur y las Islas Malvinas.
Si bien el Gobierno mantiene conversaciones con la administración de Donald Trump en relación con la base, fuentes de la Casa Rosada aclararon que esas gestiones no contemplan financiamiento extranjero. En ese sentido, remarcaron que cualquier colaboración internacional no implicará erogaciones de otros Estados.
Una primera partida ya fue asignada
La construcción de la base ya cuenta con una primera asignación presupuestaria. El DNU 867/26, publicado el viernes en el Boletín Oficial, incluyó un refuerzo de partidas para el área de Defensa.
Dentro de ese paquete figuran $114.732 millones en adelantos a proveedores y contratistas a largo plazo, destinados principalmente a las obras de la Base Naval Integrada de Tierra del Fuego.
El monto representa el primer paso concreto para poner en marcha el proyecto, aunque se encuentra muy por debajo del costo total estimado de la obra. En sectores del oficialismo incluso manejan cifras superiores, de entre USD 400 y USD 500 millones.
Por este motivo, una de las principales incógnitas que deberá responder Presti será cómo se completará el financiamiento sin recurrir a fondos de otros países.
El modelo de Punta Arenas
En el Gobierno toman como referencia la base naval de Punta Arenas, en Chile, por los servicios que brinda y por su ubicación estratégica. La intención oficial es desarrollar en Tierra del Fuego una infraestructura que permita mejorar las capacidades argentinas en la zona y fortalecer la presencia nacional en el extremo sur.
La iniciativa no es completamente nueva. La instalación de una base naval en Tierra del Fuego ya había sido anunciada durante la gestión de Alberto Fernández en 2022. Desde el actual oficialismo sostienen, sin embargo, que la diferencia estará en que esta vez comenzarán efectivamente las obras.
El Gobierno todavía no presentó públicamente todos los detalles sobre el proyecto, por lo que se espera que el ministro de Defensa brinde precisiones durante los próximos días.
Cruces políticos por el rol de Estados Unidos
La decisión generó cuestionamientos de sectores de la oposición, principalmente del kirchnerismo y la izquierda, que plantearon dudas sobre el posible vínculo de la futura base con Estados Unidos.
Desde el Gobierno rechazaron esas interpretaciones y remarcaron que no habrá financiamiento estadounidense para la construcción. Al mismo tiempo, reconocieron que existen conversaciones con la administración Trump relacionadas con el proyecto y con cuestiones estratégicas de defensa.
La Casa Rosada busca evitar que el origen de los recursos genere dudas sobre el objetivo de la infraestructura y sostiene que la obra será afrontada con fondos argentinos.
También habrá más recursos para inteligencia
El paquete anunciado por Milei incluye además un incremento de recursos para la SIDE, destinados a cuestiones vinculadas con Malvinas y la seguridad nacional.
A diferencia del financiamiento de la base, los detalles sobre esos fondos no serán difundidos públicamente debido a su carácter reservado. En caso de corresponder, la información deberá ser presentada ante la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso.
De esta manera, el Gobierno enfrenta ahora el desafío de convertir los anuncios realizados por Milei en medidas concretas. La base naval de Tierra del Fuego aparece como uno de los principales proyectos, pero su ejecución dependerá de cómo la administración nacional consiga completar los recursos necesarios para una obra cuyo costo todavía no está definido de manera definitiva.







