Bolivia atraviesa una de las crisis políticas y sociales más delicadas de los últimos años. En medio de protestas, cortes de rutas y un creciente desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos, el presidente Rodrigo Paz volvió a convocar al diálogo mientras el Congreso aprobó una reforma que abre la puerta a una eventual intervención de las Fuerzas Armadas en el conflicto.
La decisión parlamentaria se produjo luego de que la Cámara de Diputados derogara una ley sancionada en 2020 que limitaba la participación militar en conflictos internos. El proyecto ya contaba con media sanción del Senado y fue promulgado horas después por el propio mandatario boliviano.
En paralelo, el gobierno mantiene abiertas dos rondas de negociaciones con sectores movilizados que desde hace más de tres semanas exigen la renuncia de Paz y cuestionan el rumbo económico de su gestión. Sin embargo, los bloqueos continúan y la tensión se mantiene en distintos puntos del país. Según reportes locales, actualmente existen al menos 66 puntos de corte en rutas y accesos estratégicos.
“Vengan a dialogar con el presidente”, expresó Paz al encabezar la presentación del Consejo Económico y Social en Següencoma, al sur de La Paz, un espacio impulsado por el Ejecutivo para intentar descomprimir la crisis política y económica.
No obstante, desde el propio gobierno no descartaron avanzar con medidas más severas. El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, afirmó que el Ejecutivo evalúa declarar el estado de excepción, una herramienta constitucional que permitiría desplegar militares en las calles y restringir determinadas libertades para garantizar el orden interno.
La situación social se agravó en los últimos días con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, especialmente en los accesos a La Paz y El Alto. Organizaciones sociales, sindicatos, campesinos, mineros e indígenas participan de las protestas denunciando exclusión política, deterioro económico y falta de respuestas del gobierno.
Además, organismos de derechos humanos y sectores de la oposición manifestaron preocupación por la posibilidad de una mayor militarización del conflicto. Las críticas se intensificaron luego de la muerte de un manifestante durante un operativo de seguridad registrado días atrás en las afueras de La Paz.
La administración de Rodrigo Paz enfrenta un escenario complejo a apenas seis meses de haber asumido el poder. Analistas y sectores políticos advierten que la combinación entre crisis económica, protestas sostenidas y tensión institucional podría profundizar aún más la inestabilidad en el país andino.







