El ministro de Economía decidió redoblar la política de restricción en un contexto financiero cada vez más desafiante.
En agosto, el Gobierno enfrentará vencimientos por $38 billones de deuda en pesos, cifra que se repetirá entre septiembre y octubre. Pese a los altos montos, no se prevé una flexibilización de la política monetaria, ni se inyectará liquidez para abaratar el costo del dinero.
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, ratificó esta postura tras la última licitación, donde el Gobierno convalidó tasas de hasta el 65% anual, frente al 29% de apenas dos semanas atrás. «Nuestro mandato es claro: no queremos que sobren pesos en el mercado y mantenemos una política muy restrictiva», afirmó Quirno.
Aunque se renovaron $9 billones sobre un total de $11,8 billones, en Economía estiman que la diferencia obedeció a la necesidad de los bancos de contar con liquidez para cumplir con nuevas exigencias de encajes.
Para el mes próximo, el Gobierno planea lanzar licitaciones por unos $14 billones el 13 de agosto y otro tanto hacia fin de mes. De los $38 billones en juego, unos $10 billones corresponden al Banco Central, y parte restante incluye tenencias intraestado que podrían moderar el riesgo efectivo. Aun así, la magnitud del desafío llevó a algunos analistas a especular con un posible canje de deuda, aunque no hay definiciones claras al respecto.
La consultora Equilibra advirtió que el perfil de vencimientos para el resto del año es «muy desafiante», ya que representan cerca del 9% del PBI si se suman agosto, septiembre y octubre.
Otro dato relevante de la última licitación fue el mayor atractivo de los instrumentos a plazos más cortos. La Lecap con vencimiento a 15 días (S15G5) concentró el 41,4% de lo adjudicado, con una tasa efectiva mensual del 4,3%, por encima del 3,8% que se observaba en el mercado secundario. Para Equilibra, esto muestra que el Gobierno está dispuesto a pagar más en el corto plazo para garantizar la renovación de vencimientos, aunque implique acumular más carga de intereses contra las arcas del Tesoro.
En total, se estima que sobraron $2,8 billones tras la última colocación, cuando solo se requerían $1,5 billones. Sin embargo, el enfoque oficial sigue siendo absorber todos los pesos posibles, sin importar el costo financiero. Con este esquema, el Gobierno busca sostener la estabilidad cambiaria, aunque eso suponga una creciente bola de intereses en el horizonte.







