Fernando Sicilia indicó que si Casación otorga ese beneficio es probable que no quede libre, sino que se haría un juicio por jurados, como lo había pedido.
«Hace tres meses interpuse un pedido similar de hábeas corpus y la Cámara de Mercedes me lo concedió. Nosotros decimos que la detención es arbitraria porque Contardi se presentó siempre en estos cinco años, se ajustó a derecho y no se contempló la cuestión personal», explicó.
Y aclaró: «Lo único que se hizo sin fundamento fue encerrarlo por el monto de la pena por el cual el tribunal lo condenó. El hábeas corpus es el recurso más rápido para subsanar un perjuicio irreparable y que más perjuicio irreparable que estar detenido».
«Acá decimos que es arbitrario, pero en muchas cámaras departamentales se hace lugar y en otros no. De todas maneras, solicité la prisión domiciliaria por los carriles normales y ahora lo va a definir de manera ilógica el mismo tribunal que lo condenó», precisó el defensor de Contarid.
En ese sentido, Sicilia detalló que «en el fallo se dijo que no demostró grupo familiar compuesto, dónde vive, pero ahora se le acreditó todo eso mediante expensas, acta de matrimonio para demostrar arraigo».
«La Justicia con la prisión se saca la pelota de encima. Los entiendo hasta cierto punto, pero no lo comparto. Tenían todas las cámaras y los medios encima. Adoptaron la medida más fácil. En los alegatos se pidió la prisión preventiva y no la concedieron, por lo que fueron receptores de ataques fulminantes que pudieron repercutir en el ánimo de los jueces», consideró.
Reveló que pidió «toda la causa» para conocer los detalles de las pericias a las que fue sometida Prandi, ya que por ahora sólo vio «una sola y por Zoom», pero hasta el momento se les está «denegando» el expediente.
Asimismo, sostuvo que tanto el tribunal como el letrado defensor pidieron que Contardi «sea llevado al Penal de Campana, porque tiene cerca a su familia, cerca a su abogado», pero finalmente el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) le dio cupo en la alcaidía 3 de Melchor Romero, donde están alojados los rugbiers condenados por el crimen de Fernando Báez Sosa.
«La familia para ir a verlo tiene que hacer un viaje de 200 kilómetros de ida y 200 kilómetros de vuelta», graficó Sicilia, al tiempo que se refirió a un posible temor de su cliente de que le pase algo dentro de la prisión.
«Las autoridades penitenciarias no son tontas. Contardi es una persona pública y cualquier cosa que le ocurra, la cabeza que rueda primero es la del director del establecimiento carcelario», concluyó.







