La muerte de un niño de 4 años en el sur argentino generó un fuerte impacto social y volvió a poner en agenda la problemática de la violencia infantil. En los últimos días, el nombre de Ángel Godoy se volvió ampliamente reconocido en redes sociales y medios, donde se multiplican los pedidos de justicia y el seguimiento del caso.
El hecho ocurrió en la ciudad de Comodoro Rivadavia, donde el niño falleció el 5 de abril de 2026. En un primer momento, se informó que había sufrido una descompensación mientras dormía. Sin embargo, con el avance de la investigación, comenzaron a surgir elementos que pusieron en duda esa versión.
Las pericias médicas detectaron lesiones en el cuerpo del menor, especialmente golpes en la cabeza, lo que encendió las alarmas de los investigadores y dio lugar a la hipótesis de una muerte violenta.
A partir de estos indicios, el domingo 12 de abril fueron detenidos su madre y la pareja de ella, quienes quedaron imputados por homicidio agravado por el vínculo, un delito que prevé la pena de prisión perpetua. Ambos eran las últimas personas que estuvieron con el niño antes de su muerte y están en el centro de la investigación judicial.
La causa busca determinar qué ocurrió en las horas previas al fallecimiento. Entre las principales hipótesis que analiza la Justicia se encuentran una muerte natural, una patología previa no detectada o un hecho de violencia. No obstante, la presencia de lesiones internas refuerza la sospecha de un posible ataque.
En paralelo, surgieron elementos que aportan contexto al caso. Uno de ellos es un video que se viralizó en los últimos días, en el que se ve a Ángel angustiado y pidiendo quedarse con su padre antes de ser llevado con su madre. Estas imágenes, que hoy forman parte del reclamo de justicia, reflejan un posible escenario previo de conflicto familiar y presunto maltrato.
La investigación continúa con peritajes, análisis de teléfonos celulares y toma de testimonios para reconstruir lo sucedido. Mientras tanto, la causa mantiene en vilo a la comunidad y al país, que sigue de cerca cada avance.
El caso de Ángel Godoy no solo conmueve por la tragedia, sino también porque su historia se convirtió en un símbolo del reclamo social por mayor protección a la infancia y por el esclarecimiento de hechos de violencia que muchas veces permanecen ocultos.







