La crisis en Venezuela sumó este domingo un nuevo y tenso capítulo tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Las Fuerzas Armadas venezolanas reclamaron su “rápida liberación” y advirtieron que su detención representa una amenaza para el orden global.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, calificó el hecho como un “cobarde secuestro” y sostuvo que se trata de una grave violación a la soberanía y a la Constitución del país. En un mensaje oficial, pidió a la comunidad internacional que observe con atención lo que ocurre en Venezuela y llamó a la población a retomar sus actividades cotidianas.
Tras el arresto de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma como presidenta encargada por un plazo de 90 días, con el objetivo de garantizar la continuidad institucional.
La reacción internacional no tardó en llegar. Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España difundieron un comunicado conjunto en el que expresaron su “profunda preocupación y rechazo” a la acción militar estadounidense, y reclamaron una salida pacífica, sin injerencias externas.
En la misma línea, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que el operativo norteamericano podría sentar “un precedente peligroso”, mientras que el Consejo de Seguridad se reunirá de urgencia a pedido de Colombia, con apoyo de Rusia y China.
El papa León XIV también se pronunció sobre la situación durante el rezo del Ángelus en la Plaza San Pedro y pidió que se garantice la soberanía de Venezuela y el respeto al Estado de derecho.
Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que Estados Unidos evaluará a las actuales autoridades venezolanas según las decisiones que adopten, aunque advirtió que se mantendrán “múltiples palancas de presión” si no hay cambios.
Por su parte, China exigió la liberación inmediata de Maduro y de su esposa, y reclamó a Estados Unidos que desista de cualquier intento de derrocar al gobierno venezolano.







