La diputada nacional por Chaco, Marilú Quiróz, generó polémica al organizar un encuentro en el Congreso de la Nación para debatir sobre los efectos adversos de las vacunas del COVID-19. El evento, que contó con la participación de 21 profesionales, fue autorizado por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, a pesar de las advertencias de especialistas, sociedades médicas y colegas de distintos bloques.
El encuentro, anunciado bajo la consigna “¿Qué contienen realmente las vacunas COVID-19?”, pretendía ser un debate científico, pero rápidamente se vio empañado por la participación de activistas antivacunas y expositores sin respaldo científico. Según fuentes presentes, se repitieron mitos y teorías conspirativas, sin intercambio real de datos ni evidencia científica.
La organización de la actividad generó críticas en un contexto sanitario delicado. La vacunación infantil en Argentina se encuentra en su nivel más bajo en décadas, con caídas importantes en los refuerzos contra poliomielitis y triple viral. Este año, además, se registraron siete muertes de niños por tos convulsa, todos sin esquemas completos ni inmunización en el embarazo.
Pese a estas advertencias, la diputada defendió la actividad, señalando que buscaba visibilizar un reclamo “profundamente humano” y generar un espacio para escuchar todas las voces. Durante el encuentro, Quiróz destacó la importancia de dar lugar a quienes “a menudo son dejados de lado” y agradeció tanto a los expertos que participaron como al público que acompañó la iniciativa.
El evento abrió un debate sobre la responsabilidad del Congreso en la difusión de información sobre salud pública y los límites entre la libertad de expresión y la promoción de teorías que podrían afectar la confianza en las vacunas. Las principales sociedades científicas del país habían pedido a Menem que suspendiera la actividad, advirtiendo sobre el “enorme peligro” de generar interpretaciones que no reflejan la evidencia científica.
A pesar de la controversia, Quiróz valoró la jornada como un logro político y personal, señalando: “Es un orgullo para mí haber sido diputada nacional por mi provincia y poder llevar estos debates al corazón de nuestra democracia”.







