En medio de los rumores sobre su posible despido, el entrenador argentino tuvo un duro cruce de palabras con el futbolista español Sergio Canales.
Martín Demichelis es noticia en el fútbol mexicano a raíz de un escándalo que protagonizó en el Centro de Entrenamiento del equipo que dirige, Monterrey. El final de la tensa historia ocurrida este jueves incluye a Sergio Canales, futbolista español de su equipo, con un corte en su pie izquierdo y diez puntos de sutura. En el medio hubo una discusión entre ambos, señalamientos mutuos incómodos, discusiones acaloradas que necesitaron la intervención de otros integrantes del plantel, una puerta rota por una patada y una herida que requirió atención médica.
Todo comenzó con una reunión grupal, antes del entrenamiento, en la oficina de video análisis, en la que el entrenador argentino quiso remarcarles a sus jugadores errores puntuales tras la derrota del domingo ante Xolos, de Tijuana, que no fue una más puesto que dicho equipo es uno de los últimos del torneo clausura. Y los reproches apuntaban sobre una figura en particular: el volante Canales, una de las figuras del equipo.
Demichelis no parece estar conforme con el andar colectivo e individual de sus dirigidos a lo largo de la temporada: noveno puesto en la liga, con una campaña irregular que marca apenas cinco éxitos en 13 encuentros. Por eso, las primeras indicaciones antes de salir a que se entrenaran en el césped fueron mirando las pantallas y apuntando cada una de las fallas técnico-tácticas que considera como cabeza de grupo. En principio, no puntualizó en ninguno más allá de hablarle a todos y cada uno: según contaron en los medios mexicanos, los futbolistas de Monterrey esperaban una autocrítica del DT y eso ya generó un malestar grupal.
Sin embargo, el momento de mayor tensión aparecería sobre el cierre de la sesión del jueves. El ex director técnico de River se acercó a Canales al no estar conforme con su labor en la práctica. Según informaron los cronistas, en medio de la reunión grupal, “Micho” le cuestionó al volante ofensivo cierta quietud, contraria a la intensidad que implora. Nulo sacrificio, poca movilidad y lentitud para hacer circular la pelota.
En tanto, en los programas argentinos comenzó a llegar la información vinculada a que existió efectivamente una indicación particular hacia el español que se basó, simplemente, en ubicarlo en un sector de la cancha que no es del gusto del hombre nacido en Santander. Sea como fuere, el conflicto existió y en México agregaron que el jugador no se quedó callado: primero, apuntó a compañeros a los que -le dejó en claro- debería corregir más que a él. Asimismo, el canal TUDN agregó un textual posterior: “A ver, Martín. Tú diriges con un dedo. No nos has ayudado arriba, tampoco abajo. Los entrenamientos no están funcionando y ahora resulta que me reclamas a mí”.
A partir de ese intercambio de palabras, que fue subiendo su tono, participaron otros integrantes del plantel como el zaguero mexicano Héctor Moreno, los argentinos Lucas Ocampos y Nicolás Sánchez (asistente), y otro de los auxiliares del cuerpo técnico, según aportaron quienes siguieron la historia desde cerca. Aseguran que no hubo golpes, pero sí que la discusión fue tensa.
Furioso, el ex mediocampista de Betis se dirigió a los vestuarios y en el camino se cruzó con una puerta de vidrio que fue víctima de esos dientes que se iban apretados: la pateó (y rompió, lógicamente) con la pierna izquierda, lo que le provocó un corte grande y profundo en ese pie. Necesitó la asistencia de los médicos, que lo suturaron con diez puntos. Tantas situaciones y consecuente trascendencia llevó al club a exponer parte de lo sucedido en un comunicado oficial.







