El Gobierno nacional lanzó una nueva fase de ajuste en el sector público con el anuncio de un plan para reducir alrededor del 10% de la planta estatal durante 2026. Según fuentes oficiales, la medida alcanzará tanto a la administración central como a organismos descentralizados, y forma parte del proceso de reestructuración impulsado por la Casa Rosada.
Los encargados de llevar adelante el recorte serán el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Entre los organismos en la mira figuran ANSES, INDEC, la Oficina Anticorrupción y otras dependencias públicas. También se evalúa la eliminación de miles de contratos.
De acuerdo con los datos oficiales más recientes, la administración pública nacional —incluyendo empresas y sociedades del Estado— reúne 285.570 empleados. El porcentaje señalado por el Gobierno implicaría la salida de unas 28.000 personas durante el próximo año.
Fuerte reacción de los gremios: ATE advierte que el sector “no resiste más ajustes”
La primera respuesta llegó desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Su secretario general, Rodolfo Aguiar, afirmó que el sector público “no resiste más ajustes” y denunció que los despidos previstos no tienen fundamentos presupuestarios, sino “razones ideológicas” del Gobierno.
Frente a la posibilidad de miles de despidos, ATE evalúa adelantar un paro nacional que estaba previsto para el momento en que se debatiera la reforma laboral. El gremio consideró que cualquier cese de personal será “intolerable” y exigió la renovación automática de los contratos que vencen a fin de año.
Un 2026 marcado por conflicto
El anticipo del recorte abre un nuevo frente de tensión entre el Gobierno y los trabajadores estatales. La decisión de avanzar con una profunda reestructuración del Estado choca de lleno con las advertencias sindicales sobre el impacto social que podría generar la pérdida de decenas de miles de empleos.
Con un escenario cada vez más polarizado, 2026 se perfila como un año de fuerte pulseada entre la Casa Rosada y los gremios, con protestas y medidas de fuerza en el horizonte.







