El candidato del Partido Liberal busca llegar al balotaje del 25 de octubre sin entrar en una confrontación directa con Lula da Silva. La estrategia del bolsonarismo apunta a captar los votos de los candidatos de derecha que quedaron fuera de la segunda vuelta.
Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos en la primera vuelta, frente al 45,16% alcanzado por el actual presidente brasileño. Con esa diferencia, la campaña del Partido Liberal concentra ahora sus esfuerzos en ampliar su base electoral de cara al balotaje.
Uno de los principales objetivos será atraer a los votantes de otros candidatos de derecha, que en conjunto reunieron poco más del 5% de los sufragios. Entre ellos se encuentran Ronaldo Caiado, Romeu Zema y Renan Santos. Zema, que obtuvo el 0,27%, ya expresó su respaldo a Bolsonaro.
La campaña también evalúa reducir la exposición de Flávio en los debates televisivos. El analista brasileño Lucas de Aragão, de la consultora Arko Advice, señaló a TN que el candidato podría no participar de los primeros encuentros y que la decisión sobre el debate final, previsto en Globo, se tomará más cerca de la elección.
La apuesta del oficialismo bolsonarista consiste en profundizar el llamado sentimiento antipetista y mantener los cuestionamientos contra Lula, evitando al mismo tiempo una confrontación directa que pueda alterar la estrategia electoral.
Otro elemento central será la participación de Jair Bolsonaro. El expresidente, condenado a 27 años de prisión por golpismo, mantiene un papel relevante dentro del movimiento político que lidera su familia.
El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, anticipó que Jair Bolsonaro tendría una participación activa en un eventual gobierno de su hijo. Incluso planteó la posibilidad de que, tras un eventual indulto, el exmandatario pueda volver a competir por la Presidencia en 2030.
El balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva se celebrará el domingo 25 de octubre.







