Tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y los recientes triunfos electorales de la derecha en la región, el presidente argentino avanza en una estrategia de alineamiento político en América Latina.
Desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, Javier Milei ha intensificado sus gestos de acercamiento con el mandatario norteamericano, con el objetivo de convertirse en su principal aliado en América Latina. En ese contexto, y tras los recientes avances electorales de la derecha en países como Bolivia y Chile, el presidente argentino comenzó a delinear una estrategia para posicionarse como referente de una nueva ola política regional.
En los últimos meses, Milei mantuvo encuentros y contactos con distintos líderes de la región, entre ellos Santiago Peña (Paraguay), José Mulino (Panamá), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador) y José Antonio Kast, quien recientemente visitó Buenos Aires. Según fuentes oficiales, el principal eje de unidad que el mandatario argentino buscará impulsar será la denuncia y el rechazo al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
Esta postura quedó reflejada durante su discurso en la cumbre de líderes del Mercosur, realizada en el Belmond Hotel das Cataratas, en Brasil. Allí, Milei dedicó parte de su intervención a la situación venezolana y expresó su apoyo explícito a la presión internacional impulsada por Trump sobre el gobierno de Caracas.
Además, el presidente argentino instó a los países miembros del Mercosur a adoptar una postura similar, lo que fue interpretado como un desafío al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien evitó referirse al tema. Al mismo tiempo, Milei buscó convocar a un grupo de países afines para avanzar con una posición común.
Horas después del encuentro, la Cancillería argentina difundió un comunicado conjunto firmado por Paraguay, Panamá, Bolivia, Ecuador y Perú, en el que se exige el “restablecimiento del orden democrático y el respeto irrestricto de los derechos humanos en Venezuela” por medios pacíficos. El documento no fue suscripto por Brasil ni por Uruguay.
Pese a ello, Milei había advertido previamente que “el tiempo de los acercamientos tibios se ha agotado” y dejó en claro que respaldará las decisiones que adopte Estados Unidos, ya sea a través de presión diplomática o económica. Desde Washington, buscan que esta postura se replique en otros gobiernos de la región.
Con más de dos años de gestión, el presidente argentino considera que su figura despierta interés a nivel internacional, un escenario que busca aprovechar para liderar un espacio político regional, aunque sin la creación de nuevos organismos multilaterales. En la Casa Rosada descartan iniciativas similares al Grupo de Lima o al PROSUR, espacios que Milei ha criticado y a los que considera ineficaces.
La estrategia apunta, así, a construir una alianza política flexible, basada en coincidencias ideológicas y sin estructuras formales, con Venezuela como eje central del posicionamiento regional.







