La orden está en vigencia desde el año 2017, que hace mención al uso de tatuajes al personal policial. Hoy por hoy no está totalmente prohibido, sino que se hace una sugerencia que a la hora de estar usando el uniforme no sean visibles”.
El personal policial que ya tenga tatuajes en los lugares mencionados, tendrá un plazo de seis meses para el borrado de los mismos. Luego, deberán comparecer ante una Comisión Médica Policial para su supervisión.
En caso que los tatuajes no sean borrados, «deberán arbitrar las medidas tendientes a disimularlos mientras se encuentren utilizando el uniforme policial».







