La dirigente opositora venezolana María Corina Machado reapareció públicamente en la madrugada del jueves en Oslo, donde saludó a decenas de seguidores tras un viaje mantenido en estricta reserva. Su irrupción ocurrió apenas un día después de que su hija recibiera en su nombre el Premio Nobel de la Paz, en un contexto de creciente tensión entre Venezuela y Estados Unidos.
Pasadas las 02:00 (hora local), Machado, de 58 años, se presentó en el hotel donde se hospeda y fue recibida entre ovaciones por un grupo de venezolanos que entonó el himno nacional y coreó consignas como “¡Libertad!”, “¡Valiente!” y “¡María, ayúdanos a volver!”. Afuera, otros manifestantes acompañaron el momento tocando canciones tradicionales con el cuatro venezolano y reclamando por una “Venezuela libre”.
Se trató de su primera aparición pública desde enero, cuando participó en una marcha contra la jura presidencial de Nicolás Maduro. La líder opositora no respondió preguntas y se mantiene el hermetismo respecto de cómo logró salir del país ni bajo qué condiciones podría regresar, luego de que la Fiscalía venezolana advirtiera que sería considerada “fugitiva” si abandonaba Venezuela.
Durante la ceremonia del Nobel, mediante un discurso leído por su hija, Machado llamó a “luchar por la libertad” y denunció “crímenes de lesa humanidad documentados por Naciones Unidas”, además de acusar al gobierno de Maduro de aplicar “terrorismo de Estado para enterrar la voluntad del pueblo”. Sus palabras resonaron en el auditorio luego de que el presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, instara directamente a Maduro a “aceptar los resultados electorales y renunciar a su cargo”, lo que generó un inmediato aplauso.
La situación también tuvo repercusiones en Washington. Consultado sobre el caso, Donald Trump afirmó: “No me gustaría que fuera detenida, no estaría contento”, en referencia al riesgo que corre Machado si regresa a Caracas.







