Álvaro Uribe deberá enfrentar una pena de hasta 8 años de prisión por intentar manipular testigos para encubrir sus presuntos vínculos con grupos paramilitares.
La jueza Sandra Heredia fue contundente: quedó probado que la defensa del exmandatario intentó torcer testimonios clave para beneficiar a Uribe. Entre las pruebas, una grabación secreta con un reloj espía que revela negociaciones en una cárcel con un exparamilitar.
El caso, que comenzó en 2018, estalló cuando Uribe denunció a un senador opositor y terminó siendo investigado él mismo. La sentencia final se conocerá este viernes, pero el impacto ya es político: la figura más influyente de la derecha colombiana enfrenta una dura caída judicial.
Aunque la condena es en primera instancia y puede ser apelada, marca un antes y un después en la política del país.







