El escorpión de todas las melodías, el de la banda de sonido de tres generaciones, celebra este miércoles una vuelta más al Sol.
Carlos Alberto García Moreno nació el 23 de octubre de 1951. Es el del oído absoluto que, siendo pibe le avisó al también maestro Eduardo Falú que su guitarra desafinaba. El que tocaba el piano (y así será por siempre) como un animal; el que, en un campamento escolar, ya cantaba “vampiro, dejame dormir tranquilo”; y el de las eternas previas antes de un recital: “¿Vendrá?”. La última «espera» en Rosario fue el 5 de septiembre de 2018.
García es el que se tiró por vos, el que grabó un disco en la Quinta de Olivos y el que zapaba en Luna o García hasta que el sol (o los vecinos) dijeran basta. Es el que hizo temblar el piso del estadio cubierto del Club Provincial, el que estuvo preso en la Alcaidía de Rosario y el que convocó a María Gabriel Epumer como primera guitarra de su banda, tras la desvinculación del Negro García López, algo que no hacían los rockeros argentinos por entonces.
Say No More. El anecdotario podría seguir hasta el vitel toné de fin de año (el del 2028). Las historias públicas están narradas en libros, reportajes y otros soportes. Las privadas, en casas, asados y las cabezas de quienes, en algún momento, pusimos play a una canción del músico que le cantó al inconsciente colectivo.
En las redes sociales, los saludos para Charly García se replicaban este miércoles.







