Nueva York decidió revisar el pasado para progresar y avanzar con la eliminación de una ley, de hace más de un siglo, que penalizaba a la infidelidad considerándola un delito.
La gobernadora Kathy Hochul firmó el viernes un proyecto de ley que deroga el estatuto que penalizaba el adulterio, vigente desde 1907, poniendo fin a una norma que calificó como “anticuada“.
Esta ley establecía penas de hasta tres meses de prisión para los culpables de adulterio, y en los últimos tiempos había sido muy cuestionada debido a su poca efectividad, baja aplicación en la práctica y un símbolo muy conservador para la época.







