La conmovedora historia de Puelo, el perro de El Eternauta, que conquistó el set y a Ricardo Darín

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Puelo no es un perro de raza ni fue elegido por su apariencia. Lo que lo llevó a convertirse en el fiel compañero del linyera en la serie El Eternauta, protagonizada por Ricardo Darín y producida por Netflix, fue su historia de vida y su particular carácter.

El perro fue rescatado en 2016 por un sacerdote en Lago Puelo y desde entonces vivió en la parroquia de San Telmo, en Buenos Aires. A pesar de que su hogar era la iglesia, era habitual verlo paseando por el barrio, acompañado por vecinos que incluso se turnaban para llevarlo al veterinario. Su vida dio un giro cuando fue trasladado a una parroquia en Retiro, donde no logró adaptarse. Por eso, su cuidador decidió devolverlo a San Telmo, donde Puelo recuperó su rutina y su tranquilidad.

Cuando el director de la serie, Bruno Stagnaro, conoció su historia, no lo dudó. Contactó a Emilio Chumpitaz, el dueño de Puelo, al sentir que el perro representaba a la perfección el espíritu del personaje del linyera, una figura clave en la adaptación de la mítica historieta de Oesterheld.

En el set, Puelo se convirtió en una presencia entrañable. Forjó un vínculo especial con Ricardo Darín, con quien compartía incluso momentos de descanso en el camarín. Según contaron quienes participaron del rodaje, Puelo era selectivo: no le movía la cola ni a los técnicos, ni a los extras, ni siquiera al actor Ricardo Merkin, quien interpreta al linyera y pronuncia una de las frases más recordadas de la serie:

“Donde va él voy yo. Y donde voy yo va el perro. ¡Carajo!”

Puelo, con su historia de calle y afecto comunitario, no solo encontró un lugar en la pantalla, sino también en el corazón de todos los que formaron parte de esta producción.

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