La Organización Mundial de la Salud (OMS) y expertos en salud global monitorean de cerca la aparición de nuevas variantes del virus SARS-CoV-2. En las últimas semanas, dos cepas han despertado especial atención por su posible mayor capacidad de transmisión y síntomas particulares: la NB.1.8.1 y la más reciente KP.3.1.1.
¿Qué se sabe sobre las nuevas variantes?
La variante NB.1.8.1 ha sido identificada como potencialmente más contagiosa y con cierta capacidad para evadir la inmunidad generada por infecciones previas o vacunas. En paralelo, investigadores detectaron la cepa KP.3.1.1, ya presente en Japón y Australia, lo que sugiere una rápida propagación internacional. Ambas son subvariantes de ómicron y presentan mutaciones que podrían influir en su comportamiento clínico.
Síntomas: más allá de lo respiratorio
Aunque los síntomas tradicionales del COVID-19 —como fiebre, tos, dolor de garganta y fatiga— siguen presentes, estas variantes incorporan signos gastrointestinales menos comunes, lo que puede dificultar su identificación temprana. Entre los síntomas destacados se incluyen:
- Gastrointestinales:
- Diarrea
- Estreñimiento
- Náuseas
- Respiratorios y generales:
- Dolor de garganta
- Tos leve
- Fiebre
- Dolor muscular
- Congestión nasal
- Fatiga
La aparición de molestias digestivas puede llevar a confundir el COVID-19 con otras infecciones comunes. Por eso, recomiendan prestar atención a la combinación de síntomas.
¿Qué hacer ante un posible caso?
Si presentás alguno de los síntomas mencionados, las autoridades sanitarias recomiendan:
- Aislarte preventivamente, para evitar contagiar a otras personas.
- Consultar a un médico para una evaluación adecuada.
- Realizarte un test de COVID-19, si está disponible y lo indican las pautas locales.
Además, remarcan la importancia de continuar con las medidas de prevención, como la higiene frecuente de manos, el uso de barbijo en espacios cerrados o con aglomeraciones, y la vacunación completa.
El seguimiento activo de las nuevas variantes permite anticipar medidas y proteger a la población, especialmente a los grupos de riesgo. La vigilancia epidemiológica sigue siendo clave para controlar la pandemia.







