Oliveras, símbolo de lucha y superación, será despedida por sus seres queridos y el público. El gobierno santafesino decretó tres días de duelo.
Alejandra «Locomotora» Oliveras, referente del boxeo argentino y figura querida por su carisma y su historia de vida, murió ayer a los 47 años en el Hospital José María Cullen de Santa Fe, donde permanecía internada tras haber sufrido un accidente cerebrovascular. La noticia generó una profunda conmoción en el mundo del deporte y en distintos ámbitos donde había dejado su huella. Esta mañana, sus restos comenzaron a ser velados en una sala funeraria de la capital santafesina, en una ceremonia privada junto a sus hijos, familiares y amigos cercanos.
Durante la tarde de este martes, desde las 17 hasta las 21, los restos de la exboxeadora serán trasladados a la Legislatura provincial para una despedida abierta al público. Se espera que cientos de personas se acerquen a darle el último adiós a quien fuera campeona mundial en cinco categorías diferentes y protagonista de una vida marcada por la superación, la humildad y la lucha. Las autoridades provinciales decretaron 72 horas de duelo, en reconocimiento a su trayectoria y al impacto que generó en la sociedad.
Oliveras, nacida en Jujuy y criada en Córdoba, tuvo una carrera brillante: ganó 33 de sus 38 peleas, con 16 triunfos por nocaut. Fue reconocida con un récord Guinness por obtener títulos mundiales en cuatro categorías de peso distintas. Más allá del deporte, también se destacó en medios de comunicación y programas televisivos, donde mostró su costado más humano y cercano. Recientemente había sido convocada para integrar la Convención Constituyente en Santa Fe, aunque no llegó a asumir el cargo por el deterioro de su salud.
La vida de la Locomotora estuvo marcada por episodios de violencia de género, pobreza y sacrificio, pero también por una transformación ejemplar. Enfrentó sus miedos, se entrenó y se convirtió en símbolo de empoderamiento para muchas mujeres. Su legado no solo queda en los títulos y reconocimientos, sino también en su historia de lucha y en la energía que transmitía cada vez que hablaba. El miércoles por la mañana está prevista la cremación en el Cementerio Municipal de Santa Fe, cerrando así el capítulo final de una figura inolvidable.







