En una velada colmada de emoción, música y aplausos, la trayectoria de Ramón «Palito» Ortega fue celebrada este jueves con una gala homenaje en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad (Centro Cultural Domingo F. Sarmiento), que tuvo entradas agotadas y una asistencia multitudinaria. La noche concluyó con un reconocimiento especial: el cantante fue distinguido como Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación, el máximo galardón cultural que otorga el Estado argentino.
El evento, titulado “El Esencial: Palito Ortega. Homenaje al Rey”, estuvo organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, a cargo de Leonardo Cifelli, quien acompañó al homenajeado en su ingreso al auditorio, ovacionado de pie por el público. Desde la primera fila, junto a su esposa Evangelina Salazar, sus hijos, nietos y figuras del ámbito artístico, «Palito» vivió cada instante del tributo visiblemente emocionado.
El concierto repasó los grandes éxitos del ícono popular argentino, en versiones orquestales a cargo de la Orquesta Nacional de Música Argentina «Juan de Dios Filiberto», dirigida por Gustavo Fontana. Participaron también los cantantes Martín Díaz, Luz Matas, Romina Pugliese, Néstor Rolán y Pablo Turturiello, con arreglos musicales de Marina Ruiz Matta.
Durante el espectáculo resonaron clásicos imborrables como Papeles, Mi primera novia, Sabor a nada y Los muchachos de mi barrio. La emoción creció cuando el público comenzó a acompañar con palmas y coros temas como Muchacho que vas cantando, Se parece a mi mamá, Un muchacho como yo y Corazón contento. El cierre, vibrante, llegó con La felicidad, interpretado por todos los artistas en escena.
Finalizado el concierto, se llevó a cabo la ceremonia de entrega del reconocimiento. Al tomar la palabra, el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, destacó:
“Es realmente hermoso lo que estamos viviendo. Gracias de corazón a todos los artistas que hoy nos acompañaron y a todo el público que llenó este inmenso Auditorio”.
Y agregó:
“Para mí es una emoción enorme estar acá y ser quien entregue este reconocimiento, el más alto honor cultural que da nuestro país. Palito es un emblema de la música popular argentina, pero también un ejemplo de lucha, humildad y amor por su gente”.
Por su parte, Ortega agradeció visiblemente conmovido:
“Yo escribí muchas más melodías hablando de la vida de manera positiva, porque ese pensamiento es el que me trajo hasta acá. Estoy muy agradecido a todos, pero especialmente al público, que es ante quien pongo a consideración mis canciones y quien hizo posible que hoy yo pueda estar donde estoy”.
La gala homenaje fue no sólo un reconocimiento a una figura fundamental de la cultura argentina, sino también una celebración de la música, la memoria y la gratitud de varias generaciones que encontraron en sus canciones una banda sonora para la vida.







