El Tribunal de Oslo lo declaró culpable de dos violaciones y distintos hechos de violencia contra su expareja. El joven, de 29 años, fue absuelto de otros cargos y podrá apelar la sentencia.
El hijo de la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, fue condenado este lunes a cuatro años de cárcel tras ser hallado culpable de dos casos de violación y de maltrato en el marco de un proceso judicial que generó fuerte impacto en el país europeo.
El Tribunal del Distrito de Oslo dictó la sentencia contra Marius Borg Høiby, de 29 años, luego de un juicio en el que enfrentó un total de 40 cargos, incluyendo acusaciones de violencia, amenazas, infracciones vinculadas a drogas y violaciones de órdenes de restricción.
De acuerdo con el fallo judicial, el acusado fue declarado culpable de dos violaciones cometidas contra su exnovia, mientras que fue absuelto de otros dos cargos similares. La Fiscalía había solicitado una pena significativamente mayor, superior a los siete años de prisión, mientras que la defensa había pedido su absolución o una condena mucho menor.
Una investigación extensa y un juicio mediático
El caso se remonta a hechos ocurridos entre 2018 y 2024, e involucró denuncias de varias mujeres que declararon haber sido víctimas de agresiones sexuales, violencia y conductas abusivas. Durante el proceso judicial también se presentaron pruebas digitales, mensajes y material audiovisual incorporado a la causa.
Según trascendió, el tribunal consideró acreditados los hechos de violencia y abuso en el marco de relaciones personales, aunque decidió absolver al acusado de parte de las imputaciones iniciales.
Høiby, que no forma parte oficial de la Casa Real noruega, pero es hijo de la princesa Mette-Marit, ha sostenido su inocencia respecto de los cargos más graves durante todo el proceso judicial.
Situación actual y posibles apelaciones
El fallo no es definitivo, ya que la defensa del condenado anticipó que evaluará presentar una apelación. Mientras tanto, el joven continuará bajo custodia en el marco de las disposiciones judiciales vigentes.
El caso generó un fuerte impacto en Noruega debido al vínculo del acusado con la familia real, aunque el Palacio Real ha reiterado en distintas oportunidades que se trata de un ciudadano privado y sujeto a la legislación común del país.
La sentencia marca uno de los episodios judiciales más delicados que ha enfrentado el entorno cercano a la monarquía noruega en los últimos años.







