Las autoridades rusas acusan a Pável Dúrov de «complicidad con el terrorismo» por no eliminar contenido que, según el gobierno, era utilizado para reclutar personas y coordinar acciones de sabotaje. El empresario vive fuera de Rusia y rechazó en otras oportunidades las presiones para entregar datos de usuarios.
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia emitió una orden de búsqueda internacional contra Pável Dúrov, fundador y director ejecutivo de la aplicación de mensajería Telegram. El empresario está acusado de «complicidad con el terrorismo», en una nueva escalada del conflicto que mantiene desde hace años con las autoridades del país.
Según informó el organismo de seguridad ruso, la acusación se basa en que Telegram no habría eliminado canales, chats y bots que, de acuerdo con la investigación oficial, eran utilizados por los servicios de inteligencia de Ucrania y por organizaciones consideradas terroristas para reclutar personas y coordinar actos de sabotaje, ataques y otras actividades dentro del territorio ruso.
Dúrov, nacido en Rusia, reside desde hace años fuera de ese país y posee ciudadanía francesa y de Emiratos Árabes Unidos. A lo largo de la última década mantuvo fuertes diferencias con el gobierno ruso por su negativa a entregar información de los usuarios de Telegram y por defender la privacidad de las comunicaciones dentro de la plataforma.
Las autoridades rusas intentaron en varias oportunidades limitar el funcionamiento de Telegram e incluso bloquearon temporalmente la aplicación entre 2018 y 2020. Sin embargo, el servicio continuó siendo ampliamente utilizado por millones de personas en Rusia mediante distintos mecanismos para eludir las restricciones.
De acuerdo con la legislación rusa, si Dúrov fuera detenido y declarado culpable por los cargos que se le imputan, podría enfrentar una condena de prisión perpetua. No obstante, al encontrarse fuera del territorio ruso, cualquier avance en la causa dependerá de la cooperación internacional y de la respuesta de los países donde pudiera encontrarse.
El caso vuelve a poner en el centro del debate el equilibrio entre la seguridad nacional y la privacidad digital. Mientras el gobierno ruso sostiene que las plataformas tecnológicas deben colaborar para prevenir delitos y actos de terrorismo, Telegram ha defendido históricamente el cifrado de las comunicaciones y la protección de los datos de sus usuarios, una postura que le ha generado conflictos con distintos gobiernos alrededor del mundo.







