Recorrimos Megamundo y dialogamos con Horacio Ríos, encargado de ventas, sobre el movimiento comercial de una fecha que gana terreno año a año.
A horas de Halloween, el multirubro atraviesa uno de sus momentos de mayor dinamismo del año. Aunque se trata de una celebración de origen estadounidense, el público local se la fue apropiando de a poco, sobre todo a través de los disfraces y las fiestas temáticas. Para conocer cómo se refleja ese fenómeno en las ventas, visitamos Megamundo y hablamos con su encargado de ventas, Horacio Ríos.
Una demanda que se diversifica
Según Ríos, la gente se lleva “de todo”: accesorios para decorar, máscaras, capas, vinchas con distintos motivos y sombreros. El comerciante destacó que la variedad de mercadería creció de forma notable y que este año ingresaron modelos que antes no se conseguían, como gorros de bruja con diseños más elaborados, que son los más buscados dentro de los sombreros.
La oferta se completa con disfraces clásicos, como el del diablo con capa, máscaras de payasos, brujas y animales, y accesorios como dientes, telarañas, moños y varas con luz. A esto se suman los artículos de decoración para el hogar, entre ellos calabazas de distintos tamaños, láminas y telarañas.

Un consumo que se consolidó en los últimos años
Consultado sobre cuándo comenzó a notarse el interés del público, Ríos ubicó el despegue en los últimos cuatro o cinco años. Señaló que, mientras antes la gente se involucraba poco, tanto el año pasado como este la búsqueda de variedad es marcada. También mencionó que la costumbre de que los chicos salgan a pedir caramelos (“dulce o truco”) está hoy más instalada que antes.
El encargado remarcó además que la oferta que llegó este año es “mucho mayor” a la de temporadas anteriores, y que los cotillones de la ciudad exhiben una variedad que antes no se veía.
Precios: armar un disfraz no exige un gran desembolso
Uno de los puntos que el encargado resaltó es la accesibilidad de los productos. De acuerdo con los valores que brindó:
- Máscaras de plástico: entre $2.000 y $3.000, con opciones más económicas.
- Capas: algo más de $5.000.
- Adornos: en general, no superan los $10.000.
“No hace falta mucha plata como para armarte un buen disfraz”, resumió Ríos.
Fiesta de disfraces en familia
Ríos también compartió su costado personal: su hermano menor cumple años el 31 de octubre, por lo que la familia organiza una fiesta de disfraces en la que todos participan y compiten por el mejor atuendo. La consigna es abierta: no tiene que ser necesariamente de terror. Su elección para este año: Tom Hanks en Náufrago, acompañado por su esposa caracterizada como la pelota Wilson.







