Una multitudinaria protesta contra el Gobierno alemán terminó con incidentes en distintas ciudades del país. En Colonia, uno de los principales puntos de concentración, la Policía utilizó cañones de agua para dispersar a los manifestantes después de que algunos participantes lanzaran fuegos artificiales y otros objetos contra los agentes.
Las movilizaciones se realizaron este sábado en Berlín, Fráncfort, Hamburgo y otras localidades, convocadas por el movimiento juvenil «GenZ regelt!» (¡La Generación Z se encarga!). Miles de personas salieron a las calles para expresar su rechazo a las políticas del Gobierno encabezado por el canciller conservador Friedrich Merz.
Durante gran parte de la jornada, las marchas se desarrollaron de manera pacífica. Sin embargo, las tensiones aumentaron durante la noche, cuando se registraron enfrentamientos y la Policía debió intervenir en diferentes puntos.
En Colonia, los agentes detuvieron una marcha después de denunciar que habían sido atacados con fuegos artificiales. Luego utilizaron cañones de agua para dispersar a la multitud.
«No toleraremos la violencia contra los trabajadores de emergencias», señalaron las autoridades policiales en un comunicado.
Los problemas no se limitaron a Colonia. En Fráncfort, otra manifestación tuvo que ser interrumpida temporalmente después de que algunos participantes encendieran fuegos artificiales.
En Berlín, un grupo de personas arrojó botellas y huevos, mientras que en Hamburgo se levantaron barricadas que posteriormente fueron incendiadas.
Según informó el diario alemán Bild, en algunos lugares los efectivos también utilizaron gas pimienta para controlar las situaciones de violencia.
Ante la convocatoria, las autoridades habían desplegado miles de policías en distintos puntos del país para controlar las movilizaciones.
Qué reclaman los jóvenes alemanes
Las protestas fueron impulsadas por jóvenes que cuestionan el rumbo político y económico del Gobierno de Merz.
Entre sus principales reclamos aparecen el aumento del costo de vida, el deterioro de las instituciones educativas y los recortes presupuestarios.
También expresan su rechazo al incremento del gasto en defensa y a un nuevo programa de servicio voluntario destinado a reforzar las Fuerzas Armadas, que consideran que podría abrir el camino al regreso del servicio militar obligatorio.
Con pancartas que llevaban frases como «Es hora de resistir» y «Merz debe irse», los manifestantes reclamaron respuestas a sus preocupaciones.
Veronika Dinter, portavoz del movimiento, sostuvo que la situación de los jóvenes es cada vez más difícil y que sus demandas siguen sin ser escuchadas.
Las movilizaciones alemanas se suman a una ola de protestas juveniles que también se desarrolla en otros países europeos, especialmente en Francia e Italia.







