Boca Juniors sufrió un duro traspié en su visita a Guayaquil y perdió 1-0 frente a Barcelona SC por la cuarta fecha del Grupo D de la Copa Libertadores. Con este resultado, el equipo argentino sumó su segunda derrota consecutiva en el certamen y quedó obligado a ganar sus próximos dos compromisos en la Bombonera para asegurar su clasificación a los octavos de final.
El conjunto xeneize atravesó una noche adversa desde todo punto de vista. El intenso temporal que azotó la ciudad ecuatoriana condicionó completamente el desarrollo del partido. El campo de juego, repleto de charcos, hizo imposible sostener cualquier plan táctico y convirtió el encuentro en un trámite desordenado, plagado de imprecisiones y situaciones fortuitas.

En ese contexto, Boca no logró imponer su jerarquía. Las condiciones del terreno emparejaron el duelo y favorecieron a un Barcelona que, pese a su flojo presente en el grupo, encontró en el caos una oportunidad para competir. Aun así, el equipo argentino tuvo las chances más claras en el inicio: primero con un intento de Santiago Ascacíbar tras un córner de Leandro Paredes y luego con Ayrton Costa, quien no pudo definir ante una destacada intervención del arquero Javier Contreras.
Los problemas se acumularon rápidamente para Boca. La lesión del arquero Leandro Brey, tras un fuerte choque, obligó a su salida y al ingreso de Javier García, que volvía a la acción tras un largo tiempo de inactividad. Minutos después, un golpe de Ascacíbar sobre Céliz generó tensión y desorden en un partido ya de por sí caótico.
Con el correr de los minutos y tras el cese de la lluvia, el juego se normalizó parcialmente. Boca empezó a asumir el protagonismo, con Paredes como eje futbolístico. El mediocampista incluso fue clave para generar la expulsión de Céliz, dejando el encuentro diez contra diez. En ese tramo, el Xeneize mostró su mejor versión y generó situaciones claras, como un mano a mano desperdiciado por Miguel Merentiel y un centro de Exequiel Zeballos que no encontró a Milton Giménez por centímetros.
Sin embargo, cuando parecía estar más cerca del gol, Boca volvió a pagar caro sus errores. Tras un córner a favor, quedó mal parado en defensa y Barcelona aprovechó una contra letal que terminó en el gol de Tito Villalba, el único de la noche.
En los minutos finales, Boca buscó el empate con más empuje que claridad, pero se encontró con un rival replegado y peligroso de contra. Incluso, Javier García evitó una caída más abultada con una intervención clave en un mano a mano.
La derrota deja a Boca en una posición comprometida. Tras haber ganado sus dos primeros partidos, ahora deberá imponerse en condición de local frente a Cruzeiro y Universidad Católica, además de depender de otros resultados para avanzar de fase.
El margen de error se achicó y la obligación de ganar ya no admite excusas. En un grupo que parecía encaminado, Boca quedó contra las cuerdas y deberá reaccionar a tiempo para no despedirse prematuramente del máximo torneo continental.







