El senador advirtió por el impacto del «superniño», presentó proyectos de emergencia hídrica y fondo de reconstrucción, y apuntó contra el Gobierno nacional por su «desinterés manifiesto». Además, respondió a las críticas por no estar en el territorio y cerró con una confesión futbolera.
El senador nacional Jorge Milton Capitanich hablo con Radio Ban y, en una charla de más de diez minutos, repasó la situación que atraviesa el Chaco por las lluvias y las crecidas, defendió su rol desde la Cámara alta y no ahorró críticas al Gobierno nacional y a los referentes locales que lo cuestionan en redes.
Dos proyectos para enfrentar el agua
El legislador impulsa dos iniciativas en el Senado: declarar la emergencia hídrica y crear un fondo de reconstrucción. Según explicó, tienen dos ejes: uno centrado en la provincia y otro de cooperación entre las provincias del litoral que integran la Cuenca del Plata.
Capitanich anticipó que el impacto del llamado superniño puede ser «progresivo y muy significativo», con lluvias copiosas e intensas sobre zonas urbanas y rurales, y crecidas de ríos. Eso, advirtió, golpeará a las cadenas productivas: agricultura, ganadería, ladrilleras, actividad hortícola, además de los precios de los alimentos y la economía en general.
«Lo que no se hizo, no se puede hacer ahora»
Sobre la prevención, fue categórico: la etapa de inversión en infraestructura ya pasó. «No se puede hacer lo que no se hizo», planteó. Y apuntó a la Nación: según un informe publicado por su espacio, el país dejó de destinar 2.300 millones de dólares entre el fondo fiduciario hídrico y el fondo vial, por no actualizar el impuesto a los combustibles y por no aplicar integralmente lo recaudado.
Recordó además el plan hídrico integral que, dijo, se desarrolló durante su gestión junto a Santa Fe y Santiago del Estero, con defensas por ciudad, limpieza de canales, reservorios y obras bilaterales o trilaterales.
Cerca de 4.000 evacuados y riesgo sanitario
El senador estimó que, entre evacuados y autoevacuados, la provincia ya tendría cerca de 4.000 personas afectadas. Puso el foco en quienes viven de la «changa diaria» y pierden su ingreso cuando se paralizan las obras y la actividad. A eso sumó los riesgos sanitarios (como la presencia de víboras), alimentarios y escolares, con escuelas que funcionan como albergues mientras el ciclo lectivo cierra en noviembre.
Reclamó asistencia alimentaria, ropa, frazadas y reacondicionamiento de albergues, y recordó que durante su gestión ANSES aumentaba o duplicaba transferencias sociales en zonas afectadas por eventos climáticos, además de aplicar la ley 26.509 de emergencia agropecuaria.
El repaso de las obras
Capitanich defendió la política de Estado de obras hídricas desde 1992, con financiamiento del BID, el Banco Mundial, la CAF y Fonplata, y un paquete que, según afirmó, rondó los 2.500 millones de dólares. Mencionó el dique del río Negro, estaciones de bombeo, el canal 16, el canal Ávalos y obras en Barranqueras, Fontana y Puerto Vilelas, entre otras.
También lamentó las obras que, a su entender, quedaron truncas: el sistema de protección del barrio Pedro Pescador, el proyecto de calle 25 en Resistencia y el plan Bajos Submeridionales, que consideró clave para la administración estratégica de los recursos hídricos.
Críticas a Nación
El senador fue duro con el Gobierno nacional: sostuvo que los senadores oficialistas y «colaboracionistas» no le dan «ninguna entidad» a estas iniciativas. Habló de «desinterés manifiesto» y citó el caso de Bahía Blanca como ejemplo. Afirmó que, en tres años, esta gestión no enfrentó inundaciones ni sequías severas, y aun así redujo las transferencias en 11 de los últimos 14 meses, con caída de la coparticipación y municipios sin recursos.
La respuesta a las críticas en redes
Ante quienes cuestionan que «atiende desde Buenos Aires» y no va a ayudar a los evacuados, Capitanich fue directo: «Yo hago lo que tengo que hacer en el área de mi competencia». Señaló que ya no es ni gobernador ni intendente, que el Partido Socialista colabora con colectas y aportes propios, y pidió que «dejen de utilizar esta estrategia de comunicación perversa».
Fue más allá: acusó a sus críticos de haber ganado una elección «mintiendo» y de apoyar un programa económico que, según dijo, destruye el aparato productivo. Aseguró que el Chaco perdió más de mil empresas y más de 10.000 trabajadores formales, y que unas 30.000 personas dejaron de trabajar.
Y el domingo, Boca
Para cerrar, el clima se aflojó. Consultado por el partido del clásico del fin de semana Boca vs River , el senador admitió que no es objetivo: «Soy hincha de Boca». Aunque aclaró que no va a la cancha, deseó que «Dios quiera que se plasme el resultado el domingo».







