Este lunes, fiscales que investigan la muerte de Diego Fernández, el hombre de 37 años hallado sin vida en el riacho de Barranqueras, brindaron detalles clave del caso en una conferencia de prensa.
La fiscal Candela Valdez, a cargo de la Fiscalía de Investigaciones Penal N°15, explicó que Fernández fue visto por última vez el viernes 25 de abril. “Salió de su trabajo a las 16:00, fue a su casa, tomó su moto y se fue sin celular ni otras pertenencias, solo con algo de dinero en el bolsillo”, relató.
Horas más tarde, su moto fue encontrada a orillas del riacho, en la zona de Puerto Vilelas. Al no tener noticias de él, su pareja hizo la denuncia por desaparición 23 horas después. Inmediatamente se activó el protocolo de búsqueda.
Finalmente, el domingo a las 14 horas, el cuerpo de Diego fue hallado flotando en el agua, a unos 500 metros del lugar donde había dejado su vehículo.
El fiscal de Derechos Humanos, Luciano Santos, informó que se está realizando una autopsia bajo el «Protocolo de Minnesota», una técnica internacional que se aplica en casos donde podría haber violaciones a los derechos humanos. “No se observaron lesiones visibles en el cuerpo, pero este protocolo permite descartar o confirmar si murió por un golpe u otra causa”, señaló Santos.
Además, ambos fiscales confirmaron que la propia Fiscalía solicitó la autopsia, debido a «ciertas irregularidades cometidas por policías que intervinieron en un primer momento tras el hallazgo del cuerpo».
Detenidos por el caso
Tras el hallazgo del cuerpo, fueron detenidas cuatro personas que habrían sido vistas con Fernández antes de su desaparición. Se trata de Milagros Moya (25), José Moreira (28), Marcelo Lugo (29) y Ángel Lugo (31).
También se ordenó la detención de tres efectivos policiales por su presunta mala actuación: el sargento primero Coria, el cabo primero Mendoza y la cabo primero Riera.
La investigación continúa para esclarecer por completo qué ocurrió en las últimas horas de vida de Diego Fernández.







