Durante el segundo día de la audiencia de cesura en el juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, la defensa de Fabiana González y Gustavo Obregón presentó a seis testigos que buscaron delinear el perfil humano, familiar y social de ambos imputados. Las declaraciones se centraron en destacar su rol comunitario, su compromiso laboral y su vínculo afectivo con sus hijos.
La primera en declarar fue Mónica Silvestre, ama de casa, prima de Fabiana y niñera del hijo menor de la pareja durante la pandemia. Silvestre los describió como “personas que siempre estuvieron para todos” y expresó preocupación por el impacto emocional que atraviesa el pequeño Samuel: “Está creciendo desorientado; habla de su mami y su papi, pero necesita a sus padres, no a otra persona”.
Le siguió Claudia Obregón, hermana de Gustavo y cuñada de Fabiana, quien los definió como una familia unida, trabajadora y sin adicciones. Sobre Fabiana, destacó que “siempre le inculcó valores” a su hija Johana y que “es una excelente mamá”. También aseguró que Obregón siempre intentó estar presente para acompañar a su familia.
La jornada continuó con el testimonio de Zunilda Lemos, profesora de Historia, quien dijo conocer a la pareja desde hace una década a través del movimiento social. Definió a Fabiana como una mujer “solidaria, organizada y dedicada”, y aseguró que nunca vio carencias en el cuidado de su hija Johana. También recordó el nacimiento de Samuel, marcado por complicaciones respiratorias, y el pedido desesperado de ayuda de Fabiana en ese momento.
Luego declaró Cecilia Roxana Lemos, quien brindó un relato cargado de emoción. Afirmó que quienes convivían con Fabiana podían dar cuenta de su “calidad humana” y recordó que la imputada incluso continuó trabajando pese a haber perdido un embarazo durante una caminata a Itatí: “No sé de dónde sacaba fuerzas”, dijo entre lágrimas.
El testimonio siguiente fue el de Hugo David Dellamea, empleado de fábrica y cuñado de Obregón, que aseguró conocer a la pareja desde 2005. Sostuvo que ambos provienen de “una familia trabajadora” y que siempre los consideró “buenas personas”, aunque admitió que él “hubiera actuado de otra manera” respecto al caso, sin brindar más detalles.
El cierre de la jornada estuvo a cargo de Alfredo Lorenzo Aguirre, instructor de artes marciales, quien trabajó junto a la pareja durante cinco años. Describió a Obregón como “una excelente persona” y señaló que dentro del movimiento social “Emerenciano era la cabeza y Gustavo, la mano derecha”.
En total declararon seis testigos, y se espera que este viernes 28 de noviembre declare una persona más, para luego dar paso a los alegatos finales de las partes. Tras ello, la jueza deberá resolver las penas que recibirán los imputados ya declarados culpables.







