Chaco otorga la primera licencia para producir cáñamo industrial: un paso clave hacia el desarrollo productivo

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La provincia del Chaco dio un paso histórico en el desarrollo de la industria del cáñamo: la Fundación Marehua, presidida por Georgina Bracone, recibió esta semana la primera licencia agrícola para cultivar cáñamo industrial no psicoactivo, con un contenido de THC menor al 1%.

La autorización fue emitida por la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (Ariccame) y permitirá iniciar un proyecto productivo privado que se venía gestando desde hace años en la región. La licencia, con una vigencia de cinco años, habilita el cultivo, transporte y multiplicación de semillas, granos, fibra y otros derivados del cáñamo en una hectárea en territorio chaqueño.

Inicio de la producción en Charata

Con la licencia en mano, Bracone proyecta comenzar con una hectárea experimental en un campo ubicado cerca de la ciudad de Charata. Cuenta con maquinaria propia y el acompañamiento técnico de un ingeniero agrónomo. El objetivo es construir una cadena productiva desde cero, con la vista puesta en la escala industrial y en futuras oportunidades de exportación.

“Ya tengo dónde colocar la materia prima. Este primer paso me permite proyectar una producción más grande”, explicó Bracone, quien también evalúa la posibilidad de atraer inversión extranjera, principalmente desde Estados Unidos. Para ello, está gestionando un crédito de $20 millones para la construcción de invernaderos y un segundo préstamo destinado a la instalación de paneles solares. “Antes, sin la licencia, no podía acceder a ningún financiamiento”, afirmó.

Un proyecto integral con impacto local

La Fundación Marehua ya venía trabajando en el campo del cannabis medicinal. Desde 2021 cuenta con un permiso del Ministerio de Salud de la Nación para asistir a pacientes registrados en el programa Reprocann y con autorización del Instituto Nacional de Semillas (Inase) para realizar fitomejoramiento. Su objetivo es registrar la primera semilla de cannabis desarrollada en Chaco.

Actualmente, produce productos terapéuticos como cremas, ungüentos, champús y jabones, y mantiene tratamientos activos con 25 pacientes de los 150 que podría atender.

La nueva plantación en Charata marca una expansión del proyecto más allá del uso medicinal. Bracone adelantó que buscará aprovechar todo el potencial del cáñamo: caña, semillas, aceites y sus múltiples derivados. “Es una planta con enorme versatilidad productiva: puede usarse para fabricar ladrillos, mezclas plásticas, carbón, ropa, harinas… Las posibilidades son muchas”, señaló.

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