El Gobierno de Javier Milei buscó restarle dramatismo a la derrota del Partido Republicano en las elecciones legislativas de medio término de Estados Unidos y aseguró que el resultado no modificará la relación estratégica entre Buenos Aires y Washington. En la Casa Rosada consideran que el revés electoral de Donald Trump era previsible y sostienen que la alianza bilateral responde a una decisión geopolítica que excede los vínculos personales entre ambos mandatarios.
«En general, los presidentes estadounidenses pierden las midterms, era lo esperable», señalaron fuentes oficiales, al recordar que Franklin D. Roosevelt, en 1934, y George W. Bush, en 2002, fueron excepciones históricas al conseguir ampliar su representación legislativa en ambas cámaras durante elecciones de medio término.
En ese contexto, desde el oficialismo remarcaron que Trump todavía tiene dos años de mandato por delante y que la cooperación entre ambos países no depende exclusivamente de su desempeño electoral. La administración libertaria considera que el respaldo estadounidense ha sido determinante para sostener la estabilidad económica argentina, particularmente por el acompañamiento ante organismos internacionales y la asistencia financiera del Tesoro norteamericano mediante un swap de US$20.000 millones.
La Casa Rosada también sostiene que el acercamiento con Washington responde a una estrategia geopolítica vinculada con los intereses estadounidenses en el Atlántico Sur. Si bien reconocen que la buena relación entre Milei y Trump facilita determinadas gestiones, insisten en que la política exterior argentina tiene una orientación institucional de largo plazo.
En esa línea, el CEO de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), Alejandro Díaz, destacó la importancia de consolidar los vínculos entre ambos países. «El desafío está en consolidar los vínculos institucionales para profundizar la colaboración, la integración productiva y la transferencia de conocimiento», afirmó.
Como parte de esa estrategia, una delegación de funcionarios y legisladores argentinos viajó a Washington por invitación de AmCham. Entre los representantes se encuentran Eduardo «Lule» Menem, Ignacio Devitt y diputados oficialistas como Alberto Benegas Lynch, Gabriel Bornoroni, Nicolás Mayoraz y Santiago Santurio.
La agenda contempla reuniones con funcionarios del Departamento de Estado, representantes del Fondo Monetario Internacional y autoridades del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
En el plano económico, el Gobierno reconoce que el resultado electoral podría generar movimientos negativos en los mercados estadounidenses y provocar un efecto de corto plazo sobre los activos argentinos, con una eventual suba del Riesgo País.
Sin embargo, el oficialismo descarta un escenario de desestabilización. El vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que el país cuenta con herramientas financieras para enfrentar eventuales turbulencias, entre ellas más de US$15.000 millones en reservas, el swap con China por US$20.000 millones y la posibilidad de operar futuros por otros US$15.000 millones.
Pese a las críticas de legisladores demócratas al respaldo financiero estadounidense a la Argentina, en la Casa Rosada confían en que la relación bilateral seguirá firme.
«Nuestra relación con los Estados Unidos no depende de una elección legislativa, no depende tampoco de quién sea presidente. Nosotros nos alineamos estratégicamente con los Estados Unidos como parte de nuestra política de Estado», fue el mensaje del Gobierno.







