Un violento episodio sacudió este jueves al Congreso mexicano cuando dos senadores, Gerardo Fernández Noroña (Morena) y Alejandro Moreno (PRI), protagonizaron una pelea a golpes en plena sesión de la Comisión Permanente, durante el cierre del año legislativo. El incidente fue transmitido en vivo y dejó expuesta la creciente tensión política entre oficialismo y oposición.
El altercado comenzó cuando Moreno, también dirigente nacional del PRI, reclamó enérgicamente no haber recibido el uso de la palabra durante el debate. Tras subir a la tribuna, increpó al presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, a quien empujó en medio de una discusión acalorada. Noroña respondió con un puñetazo directo, lo que desencadenó un forcejeo entre ambos. Un camarógrafo que intentó separar a los legisladores terminó derribado en la confusión.
El trasfondo del enfrentamiento gira en torno a acusaciones cruzadas entre el oficialismo y la oposición. Desde Morena, acusan a sectores opositores de promover una intervención militar estadounidense para combatir a los cárteles del narcotráfico, mientras que desde el PRI se señala al gobierno por presuntos vínculos con organizaciones criminales.
Tras la pelea, Fernández Noroña anunció que presentará una denuncia penal contra Moreno:
“Es un hecho sin precedentes en la historia legislativa del país. No fue una discusión callejera, fue una agresión en plena sesión”, afirmó el senador oficialista.
Por su parte, Alejandro Moreno negó haber iniciado la agresión y apuntó contra su colega:
“Lo exhibimos como lo que es. Aquí vamos a enseñar que a las mujeres se las respeta, no se las agrede”, dijo en referencia a un episodio anterior en el que Noroña habría tenido un cruce verbal con una legisladora opositora.
Este escándalo se produce en un momento crítico para la política mexicana, atravesada por acusaciones de corrupción, vínculos con el narcotráfico y un clima de polarización creciente. Organizaciones civiles y analistas ya expresaron su preocupación por la degradación del debate institucional y el uso de la violencia en el seno del Congreso.
Se espera que en los próximos días el Senado emita una resolución oficial sobre los hechos y eventuales sanciones para los involucrados.







