La medida abarca a quienes ataquen a los argentinos por su nacionalidad o dañen los símbolos patrios. Desde el Ejecutivo aclararon que la norma no sancionará las opiniones ni las críticas políticas.
El presidente Javier Milei firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU 681/2026) que cambia las reglas para el ingreso y la permanencia de extranjeros en el país. La nueva medida permite prohibir la entrada o expulsar de la Argentina a cualquier ciudadano extranjero que promueva la violencia, el odio o la discriminación contra el país o sus habitantes.
La decisión fue publicada en el Boletín Oficial tras registrarse diversos episodios de hostilidad contra la Argentina. Desde el Gobierno nacional explicaron que la intención es proteger a los ciudadanos y defender la identidad del país: «Quien ataque a la República Argentina no es bienvenido en nuestro país», expresaron a través de un comunicado oficial.
La medida modifica la Ley de Migraciones e introduce reglas concretas para controlar quiénes pueden entrar o quedarse en el país:
Controles en la frontera: Se le negará la entrada a las personas que hayan difundido mensajes de odio (de forma oral o escrita) o que hayan incitado a la violencia contra los argentinos por el solo hecho de su nacionalidad.
Protección de los símbolos patrios: Tampoco podrán ingresar quienes hayan participado o promovido agresiones contra la bandera o demás símbolos nacionales.
Cancelación de residencias: Si un extranjero que ya vive legalmente en la Argentina comete este tipo de actos, se le podrá quitar el permiso de residencia. En esos casos, las autoridades podrán darle un plazo para irse o decretar su expulsión directa.
Para evitar confusiones, el texto del decreto aclara expresamente que esta sanción no se aplicará a opiniones políticas, disensos ideológicos o críticas académicas. Todas las expresiones que formen parte del uso libre y legal de los derechos constitucionales continuarán garantizadas.
Según explicaron los fundamentos de la medida, en el último tiempo aumentaron los actos de menosprecio hacia la cultura e identidad argentina, por lo que el Ejecutivo consideró necesario aplicar estas restricciones para mantener la convivencia y la paz social.








