La candidata oficialista Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano (PPSO), se impuso con claridad en las elecciones presidenciales de Costa Rica celebradas este domingo, y se convirtió en la nueva presidenta electa del país centroamericano tras obtener un respaldo que supera ampliamente el umbral necesario para evitar una segunda vuelta.
Según los datos preliminares del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Fernández —politóloga de 39 años y respaldada por el presidente saliente Rodrigo Chaves Robles— alcanzó alrededor del 48,5 % de los votos válidos, superando con comodidad el 40 % requerido para ganar en primera ronda y aventajando a su principal rival, Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional, quien obtuvo cerca del 32 % de los sufragios.
La participación en la jornada electoral fue alta: aproximadamente 3,7 millones de costarricenses estaban habilitados para votar en esta elección en la que también se eligió a los 57 diputados de la Asamblea Legislativa.
En su discurso tras conocer los resultados, Fernández prometió un “cambio profundo e irreversible” en la vida política del país, al que definió como el inicio de una “tercera república” bajo su liderazgo. Asimismo, aseguró que su gobierno será de diálogo y reconciliación, aunque presentó una agenda basada en reformas institucionales profundas y medidas de seguridad contundentes frente a la creciente violencia vinculada al crimen organizado.
Además de su victoria presidencial, el Pueblo Soberano logró 30 de los 57 escaños en la Asamblea Legislativa, lo que le da una posición destacada en el próximo período parlamentario, aunque sin alcanzar la mayoría calificada necesaria para aprobar reformas constitucionales sin aliados.
La nueva presidenta electa asumirá el cargo el próximo 8 de mayo de 2026, sucediendo así a Rodrigo Chaves en la dirección del Estado costarricense.
Este resultado representa un giro político relevante en Costa Rica, históricamente conocida por su estabilidad democrática, y abre una nueva etapa en la vida política del país con una mandataria que continuará las políticas del gobierno saliente con una visión más marcada hacia la derecha.







