El jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, quedó en el centro de una fuerte polémica política luego de confirmar que su esposa, Bettina Angeletti, viajó en el avión presidencial junto a la comitiva oficial que acompañó al presidente Javier Milei en su reciente gira por Estados Unidos.
El episodio se produjo durante el viaje del mandatario y varios funcionarios a la ciudad de Nueva York, donde participaron de actividades vinculadas a la “Argentina Week”, un evento orientado a promocionar al país ante inversores internacionales y empresarios.
Cómo surgió la polémica
La controversia comenzó cuando trascendieron imágenes y registros de actividades de la delegación oficial en Estados Unidos en las que aparecía Angeletti junto a los funcionarios. La situación generó cuestionamientos, ya que la mujer no ocupa ningún cargo público ni forma parte formal del Gobierno.
Tras la difusión de esas imágenes, distintos sectores de la oposición reclamaron explicaciones sobre el uso del avión presidencial y si el traslado de un familiar de un funcionario implicó o no gastos para el Estado. Entre los primeros en solicitar información estuvo el diputado socialista Esteban Paulón, quien presentó un pedido de informes en el Congreso para determinar quién pagó el viaje, qué rol cumplió la esposa del funcionario y si existieron posibles incompatibilidades o conflictos de interés.
La explicación de Adorni
Ante las críticas, Adorni confirmó públicamente que su esposa estuvo a bordo del avión presidencial y explicó que la situación se debió a cambios en la agenda del viaje oficial.
Según relató, Angeletti ya tenía previsto viajar a Estados Unidos por su cuenta y había comprado previamente un pasaje que, según indicó, costó alrededor de 5.300 dólares. Sin embargo, debido a modificaciones en las fechas de la gira oficial, finalmente terminó abordando el avión presidencial junto a la delegación.
El jefe de Gabinete aseguró que el traslado no implicó gastos adicionales para el Estado y sostuvo que los costos personales del viaje fueron afrontados por su esposa.
Durante entrevistas con medios argentinos, el funcionario defendió su decisión con un argumento personal:
“Vengo una semana a deslomarme a Nueva York y quería que mi esposa me acompañe porque es mi compañera de vida”, afirmó.
Además, señaló que la invitación para que ella viajara en la aeronave oficial fue realizada por Presidencia y reiteró que el Estado no tuvo que pagar un costo extra por su presencia en el vuelo.
Críticas políticas y cuestionamientos
A pesar de las explicaciones, la situación generó críticas tanto desde la oposición como desde distintos sectores del ámbito político.
Los cuestionamientos apuntan principalmente al uso de recursos públicos y a la coherencia del Gobierno con su discurso de austeridad. La polémica tomó mayor relevancia porque el propio Ejecutivo impulsó normas para limitar los viajes oficiales y el uso de aeronaves del Estado para fines que no estén estrictamente vinculados a tareas de gobierno.
Legisladores opositores incluso impulsaron pedidos de informes, denuncias judiciales y solicitudes de interpelación en el Congreso para que el jefe de Gabinete brinde detalles sobre el traslado y los gastos relacionados con el viaje.
La respuesta del funcionario
Frente al creciente debate público, Adorni calificó las críticas como parte de una “campaña sucia” destinada a cuestionar la gestión del Gobierno y restar importancia a la agenda oficial que la comitiva desarrollaba en Estados Unidos.
El funcionario insistió en que no hubo irregularidades ni uso indebido de fondos públicos y remarcó que su esposa afrontó sus gastos personales durante la estadía en el exterior.
Mientras tanto, el episodio continúa generando repercusiones políticas en Argentina y pedidos de aclaración sobre las normas que regulan el uso de aeronaves oficiales y la participación de familiares en viajes de carácter oficial.







