Después de 18 años de relación, los actores Nicolás Vázquez y Gimena Accardi pusieron fin a su matrimonio este jueves por la mañana, firmando el divorcio en un trámite que, según fuentes cercanas, se desarrolló en un ambiente de profundo respeto y emoción. Tanto fue así que hasta el propio abogado que asistió al encuentro se mostró sorprendido por el tono cálido y pacífico del momento.
“Fueron juntos, estaban muy conmovidos. Se dio todo en un ambiente que hasta el abogado decía que nunca había visto uno igual”, confió una fuente allegada a la pareja en diálogo con TN Show.
A pesar del dolor que puede implicar cerrar una etapa tan significativa, la pareja dejó en claro que la decisión fue tomada de común acuerdo, con la convicción de que seguirán siendo familia, aunque ya no como pareja.
“Todo fue firmado, todo cerrado y sin ningún problema. Ellos se van a seguir queriendo, desde otro lugar”, aseguró la fuente.
Repartición de bienes: una muestra más del respeto mutuo
La separación también se resolvió en términos cordiales desde lo legal y económico. Según contó la periodista Yanina Latorre en su programa, la división de bienes se realizó “en excelentes términos” y sin conflictos.
“Parten todo 50 y 50. Ella se queda con la casa, él vive en un departamento que se compró este año en Capital. Me dijeron que es un divorcio tranquilo, no hay escándalo ni peleas por plata”, afirmó.
Incluso, se espera que Vázquez y Accardi continúen trabajando juntos en proyectos teatrales o audiovisuales, algo que refuerza la madurez y el compromiso con su vínculo, más allá de lo sentimental.
Una separación que no niega el amor
En una reciente conferencia de prensa, Nicolás Vázquez compartió con la prensa su perspectiva sobre la decisión:
“No quiero echarle la culpa a esto que pasó. Fue una consecuencia de un año de pelearla, de hacer terapia, de tratar de hablarnos. Me acuerdo de unas vacaciones en Panamá, de dar las cartas de vuelta, de hacer un análisis de todo lo que nos pasó, que no es joda. Nos pasaron cosas muy fuertes”.
Así, la pareja demuestra que, incluso en momentos difíciles, es posible priorizar el respeto, la empatía y el cariño. Un final de ciclo que deja una enseñanza sobre cómo separarse con amor y dignidad.







