El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, llamó a la calma a la población y pidió “no ceder al pánico” luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmara su intención de avanzar sobre el control del territorio autónomo danés, tras la reciente incursión militar estadounidense en Venezuela.
Desde Copenhague, Nielsen se refirió al impacto internacional que generó la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, un hecho que reavivó temores de una posible intervención similar en la isla ártica. No obstante, el mandatario fue contundente al marcar diferencias: “Nuestro país no es comparable con Venezuela. Somos un país democrático y lo hemos sido durante muchísimos años”.
De acuerdo con lo informado por medios nacionales, el jefe de Gobierno groenlandés reconoció la preocupación existente, pero aseguró que “la situación no es tal que Estados Unidos pueda conquistar Groenlandia”. Aun así, advirtió que su administración endurecerá el tono diplomático frente a Washington y reclamó que “ya basta de que la comunicación se haga a través de los medios”.
Escalada de tensión con Washington
La tensión aumentó tras las declaraciones de Stephen Miller, asesor clave de Trump, quien desestimó la soberanía danesa sobre Groenlandia. En una entrevista televisiva, lanzó una frase que fue interpretada como una advertencia: “Nadie va a luchar militarmente contra Estados Unidos por el futuro de Groenlandia”. En paralelo, el propio Trump afirmó que se ocupará del tema “en unos dos meses”.
La OTAN como límite
Desde Dinamarca, la primera ministra Mette Frederiksen recordó que Groenlandia forma parte del Reino danés y que cualquier agresión tendría implicancias globales. “Si Estados Unidos eligiera atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se pararía”, subrayó, en referencia al principio de defensa colectiva de la alianza atlántica.
Por qué Trump pone la mira en Groenlandia
El interés de Trump en Groenlandia se explica por dos factores centrales: su ubicación estratégica en el Ártico y sus recursos naturales. La isla es clave para la seguridad regional ante la creciente presencia de Rusia y China, y además cuenta con importantes reservas de tierras raras y minerales aún sin explotar, fundamentales para la tecnología moderna y la industria militar.







