El empleo no crece, los salarios no se recuperan y los conflictos sectoriales comienzan a multiplicarse; el caso del Hospital Garrahan, un desafío para el Gobierno
Javier Milei mantiene tal vez su encono con los industriales porque un reciente informe de la Unión Industrial Argentina (UIA) sembró dudas sobre el rumbo de su gestión. “La tendencia del empleo en el sector no muestra una dirección clara. Luego de 12 meses consecutivos de caída mensual, el empleo se encuentra oscilante, sin embargo, se observa que el empleo se mantiene estable apenas por encima del piso de julio 2024. Al comparar históricamente, cuenta con casi 100.000 trabajadores menos (-7,9%) que en el máximo de octubre de 2013”, dice un fragmento de la última publicación de la entidad fabril en la que no se distinguen señales de reactivación económica.
Desde el corazón de la UIA salió en diciembre de 2023 el primer borrador de reforma laboral que Milei intentó imponer sin debate previo en el Congreso. Se trató del capítulo IV del Decreto de Necesidad y Urgencia 70/23 que la Cámara Nacional del Trabajo declaró inconstitucional y que está todavía pendiente de una resolución de la Corte Suprema. El Gobierno volvió recientemente a la carga con otro DNU, ahora para limitar el derecho a huelga, pero también se chocó con la justicia laboral, un fuero en el que se mantiene vigente la influencia y el lobby gremial, aunque en menor medida que en tiempos de kirchnerismo.
Casi de inmediato al freno del nuevo decreto laboral de Milei, la UIA, a través de Martín Rappallini, retomó sus reclamos sobre los altos costos domésticos para producir, vender y transportar, y dio a entender que habría un compromiso oficial en avanzar con reformas después de las elecciones. ¿Habrá sido un deseo o una promesa de algún funcionario? Mientras tanto, el dólar barato diseña una economía con actividad heterogénea, con sectores cada vez más molestos, como el industrial o el agrícola-ganadero, pero otros, como el turismo, las automotrices o la minería experimentan un repunte, aunque sin mover demasiado la aguja del empleo. El coletazo en el consumo muestra una grieta, tal como lo reflejó Alfredo Sainz en LA NACION hace seis días, cuando advirtió que mientras cerca de un tercio de la población accede al crédito, viaja al exterior y compra autos y propiedades, en la mayoría de los hogares argentinos se sigue ajustando gastos para llegar a fin de mes.
Las dos caras del consumo
La realidad de los distintos sectores
Fuente: Kantar, Nielsen e Indec.
Al drama de la falta de generación de empleo genuino, una tendencia que se generalizó desde 2012 hasta la actualidad, se le añade la dificultad de la recuperación salarial a pesar de la desaceleración inflacionaria. El ingreso promedio per cápita del total de la población alcanzó los $442.596, mientras que la mediana fue de $320.000, según datos del Indec del cuarto trimestre de 2024. Respecto a la población asalariada, se registraron 9.678.584 personas con ingreso promedio de $744.798, aunque en el caso de aquellas sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio equivale a $415.730. Cifras alarmantes si se tiene en cuenta que la canasta básica es de $883.740 para un hogar de tres integrantes, y de $1.110.063, para uno de cuatro. Se trata del fenómeno de los trabajadores pobres que comenzó a ser tendencia durante la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Este fenómeno es la raíz del conflicto de los médicos y residentes, y no únicamente de los del Hospital Garrahan.
El conflicto del Garrahan se proyecta como un serio desafío para el Gobierno como lo fue el masivo reclamo universitario del año pasado, que se reactivó nuevamente con otro proyecto de ley de la oposición, avalado por los rectores, en el que se busca más financiamiento y que también tiene destino de veto. En ambos casos las demandas encontraron respaldo genuino en la sociedad, que siente por primera vez amenazado el acceso a la educación y la salud pública de calidad.
Cuando se dio el choque con los rectores, el secretario de Educación, Carlos Torrendell, evitó la exposición. Tampoco apareció Sandra Pettovello, a cargo del súper ministerio de Capital Humano. Sucede ahora algo similar con el ministro de Salud, Mario Lugones, a quien no se le escuchó la voz a pesar de la escalada. En los últimos días, una de sus pocas apariciones fue para recibir a su par de Estados Unidos para anunciar la salida de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud. La postura oficial sobre el conflicto recayó en diputadas poco informadas, como Lilia Lemoine o Juliana Santillán, o en comunicadores afines.







